Aragonès reivindica ante Sánchez la celebración de un nuevo referéndum

El presidente de la Generalitat insiste en que se trata de la propuesta "más inclusiva" para resolver el conflicto

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en el reinicio para la mesa de diálogo / Jordi Bedmar (Generalitat)

Pere Aragonès ha sacado pecho de su reunión con Sánchez tras el desplante de Junts, donde ha podido vender ante el presidente del Gobierno su hoja de ruta: amnistía y autodeterminación. El president ha pedido “coraje y perseverancia” para abordar “este proceso de largo alcance”: “Es el momento de centrarse en esta construcción de confianzas en un proceso de negociación”

“Nuestra propuesta es la de la amnistía y de la autodeterminación”, ha reiterado Aragonès. Aunque ha reconocido que las posiciones están “muy alejadas”, ha vendido como un triunfo que Pedro Sánchez se haya sentado en la mesa: “No es una segunda reunión, es un reinicio de las conversaciones”.

“El futuro político de Cataluña no se puede decidir por imposición o negación de los problemas que tenemos en relación con el Estado Español. Comencemos el camino lleno de dificultades, pero comencemos a hablar, con toda la fuerza y con todo el reconocimiento”, ha explicado.

Negociaciones “periódicas y discretas”

“Una negociación sobre un conflicto donde dos partes se reconocen, reconocen la lejanía de sus posiciones pero manifiestan su voluntad de resolverlo”, ha explicado Aragonès. “En la mesa de diálogo, negociación y acuerdo vamos a ir con toda la claridad, toda la voluntad de que es el instrumento para abordar este conflicto político”.

Preguntado las discrepancias con Junts, Aragonès ha reiterado su posición de este lunes: las puertas siguen abiertas para los consellers del socio menor del Govern, que se puedan incluir a posteriori. El presidente catalán tampoco se plantea reforzar con miembros del Govern de su partido la delegación si su socio insiste en no participar.

Sobre cómo se desarrollarán las conversaciones de este órgano entre gobiernos, Aragonès ha asegurado que tienen que ser “periódicas y discretas”. En cuanto a su participación estos encuentros, el presidente de la Generalitat lo hará en los términos en los que lo haga su homólogo español.

Sánchez solo acepta la “agenda para el reencuentro”

Por su parte, Pedro Sánchez ha reconocido que las posiciones entre ambos Ejecutivos están “muy alejadas”. Tras reconocer que Aragonès le ha vuelto a plantear el famoso “referéndum y la autodeterminación”, ha reconocido costará acercar posiciones: “Vamos a necesitar mucho tiempo y por eso me parece importante que hay que trabajar sin prisa pero sin pausa y sin plazos”.

Sánchez ha vuelto a poner en valor su agenda para el reencuentro, como la receta de Moncloa para resolver la crisis política: “Cataluña y España merecen un futuro mejor que el que tuvimos hasta 2017”. Además, ha defendido que escuche a las instituciones catalanas “que han venido reclamando demandas sin más respuesta que el silencio durante muchos años”.

“Si queremos resolver este problema de fondo, vamos a necesitar tiempo, porque las posiciones están muy alejadas”. Sánchez ha rechazado tempos concretos para resolver el problema: “No me pongan plazos, porque esos plazos tienen que ser lo más laxos posibles, porque lo importante no es el tiempo, sino el resultado”.

Pese a que la primera reunión ha sido poco fructífera en cuanto a acuerdos tangibles, sí que ha querido remarcar la voluntad del Gobierno para reencauzar el problema tras años de desencuentros entre ambas administraciones: “Cuando tomamos la medida de gracia yo dije que teníamos que volver a ese punto donde dejamos de encontrarnos las partes”.

Una cita cordial en un contexto adverso

Pedro Sánchez ha llegado puntual a la cita, y ha sido recibido por el presidente de la Generalitat. Tras pasar revista a los Mossos d’Esquadra por la sala de Carruatges, ambos han subido en conversación informal hasta la galería gótica del Palau, y se han desplazado hasta el despacho del Molt Honorable.

Una previa antes de la mesa de diálogo, sin presencia de Junts, que decidió autodescartarse por no aceptar el veto de Aragonès a miembros que no fueran del Govern. Los posconvergentes propusieron a los indultados Jordi Turull y Josep Rull, así como a la diputada Míriam Nogueras, unos nombres que “molestaron” a Aragonès y que provocaron una crisis en el Consell Executiu.

La CUP tampoco ha decidido ponérselo fácil a Pere Aragonès. La formación anticapitalista, que le había dado a ERC la confianza con un margen de dos años al Govern, ha decidido manifestarse frente el Palau de la Generalitat a las 18:30, coincidiendo con la reunión de la mesa de diálogo, pasada ya la declaración del presidente.

Aragonès ha llegado a un encuentro que ha definido como “oportunidad histórica” solo y con un independentismo profundamente dividido. Una ruptura interna abonada por la desconfianza manifiesta entre ERC y Junts, que llevan desde 2017 pugnando por la hegemonía del espacio electoral que los republicanos aventajan por la mínima.

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