Cataluña suspende todas sus operaciones quirúrgicas no urgentes

El Servicio Catalán de Salud reserva los servicios asistenciales a los pacientes más graves para evitar un colapso de las UCI durante la cuarta ola

Profesionales sanitarios realizan una operación quirúrgica durante la pandemia de coronavirus. EFE/Archivo

La quinta oleada de contagios de coronavirus ha pasado factura a Cataluña que se ha visto obligada a suspender todas las operaciones quirúrgicas no urgentes de los hospitales para evitar un colapso sanitario. El goteo constante de pacientes en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) ha forzado la suspensión de las intervenciones de forma generalizada.

El Servicio Catalán de Salud ha emitido una resolución en la que decreta que toda la capacidad asistencial de los centros deberá reservarse para aquellas intervenciones que sean de carácter urgente, de emergencia o clínicamente inaplazables por la gravedad que entrañan. La decisión tiene una duración máxima de tres meses.

La resolución se ha tomado justo cuando las áreas de críticos han alcanzado una ocupación de 480 enfermos graves de Covid-19. Las suspensiones de los quirófanos han sido una tónica habitual durante las anteriores oleadas de la pandemia y siempre se han producido cuando la región se movía en una horquilla de ocupación de entre 400 y 500 pacientes.

El último informe del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias (CAES) dirigido por Fernando Simón reveló que las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de Cataluña estaban ocupadas ya en un 40% por enfermos de coronavirus. Es la región más golpeada por la cuarta oleada y se encuentra muy lejos de la media nacional de un 14,1%.

La Generalitat apuesta por optimizar recursos ante el impacto de la cuarta ola

La previsión de que la presión hospitalaria todavía continúe acrecentándose durante los próximos 10 días ha llevado a la Generalitat a tomar esta medida de choque, que pretende liberar algo de espacio en las UCI, donde permanecen los enfermos de algunas patologías tras pasar por el quirófano.

La resolución del Servicio Catalán de Salud ha justificado la decisión por la necesidad de “optimizar al máximo posible” los recursos de los que disponen los hospitales, que han alcanzado cifras de presión equivalentes al de las anteriores fases críticas de la pandemia.

Una monitora de colonias prueba uno de los autotests de antígenos que se distribuyen en la farmácia Bagaría Casanova de l´Hospitalet de Llobregat. EFE/Quique Garcia

La decisión de reservar los recursos del sistema de salud afectará a todos los niveles asistenciales, desde los quirófanos hasta la atención primaria o el 061. El objetivo es dar prioridad a los pacientes más graves pero también garantizar el descanso de la plantilla, que ya está haciendo frente a su cuarta fase crítica en poco más de un año.

La mejora de los indicadores epidemiológicos arroja algo de esperanza

Aunque el Gobierno de Cataluña contempla un escenario negativo de ingresos durante los próximos 10 días, la esperanza permanece depositada en la mejoría de los indicadores epidemiológicos que esta semana han comenzado a remitir. La cuarta ola va perdiendo fuerza progresivamente.

La velocidad de circulación se ha reducido una décima más en las últimas 24 horas hasta situarse en los 0,95 puntos, fuera de la fase expansiva. Mientras que el riesgo de rebrote ha recuperado 19 puntos hasta fijarse en los 1.145, aunque todavía supera holgadamente el nivel de riesgo extremo.

En todo caso, la descongestión de los hospitales siempre ha sido un proceso más lento que la remisión de los contagios, por lo que la presión asistencial se prolongará más. La ventaja es que en esta ocasión el perfil de los enfermos ha cambiado, gracias al avance de la campaña de vacunación que se ha extendido entre las personas más mayores.

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