El sector educativo pone en duda la fecha de inicio de las clases

Los sindicatos de profesores, inspección educativa y AMPAS denuncian la falta de compromiso y anticipación de las administraciones ante el nuevo curso

Las comunidades autónomas están en pleno debate sobre cómo planificar la reapertura de los colegios a falta de unas pautas homogéneas y consensuadas entre todos los actores implicados y desde el Gobierno. La comunidad educativa no conoce todavía cómo ni cuándo va a poder volver al trabajo con las medidas suficientes para garantizar la salud de todas las partes, tal como denuncian tres fuentes distintas del sector a Economía Digital

En las escuelas, se mezclarán niños procedentes de zonas normalizadas con otros de lugares con transmisión comunitaria, mientras que en numerosas zonas de España el riesgo de rebrote se encuentra en aumento —como en Madrid y Cataluña—.

El Ministerio de Educación solo ha publicado un documento hasta la fecha que puede servir de guía para las comunidades: “Medidas de prevención, higiene y promoción de la salud frente a Covid-19 para centros educativos en el curso 2020-2021”. Sin embargo, no ha sido suficiente para poder coordinar a todos los territorios. 

“El Gobierno está escurriendo el bulto dejando a las comunidades ejercer de manera unilateral las competencias sin dar unas pautas útiles. Y la falta de medidas va a hacer que muchos padres no lleven a sus hijos al colegio”, indica Teresa Pablo, portavoz de la plataforma Escuelas de calor, familias y AMPA de la educación pública andaluza. 

Los protocolos de las comunidades autónomas distan unos de otros. Mientras que Cataluña baraja ya las mascarillas en las aulas, Madrid propone un curso semipresencial y Galicia se centra en los grupos burbuja. Pero, lo que más preocupa a los profesores y padres es que se bajen las ratios de los alumnos por clase, que hasta ahora se mantienen prácticamente inmóviles en toda España.

“En Andalucía la ratio es muy alta. No se han habilitado espacios alternativos para poder desdoblar los cursos porque no se ha podido contratar a los docentes necesarios. Y eso es cuestión de invertir en educación púbica, pero parece que esto no interesa”, añade Pablo. En la comunidad andaluza, este curso seguirá habiendo 25 alumnos por clase de infantil, en secundaria sobre los 30 y en algunos bachilleratos se superarán los 35, según explica la portavoz. 

Además, la Junta de Andalucía (donde hay 4.500 colegios e institutos) ha descartado establecer turnos para que los alumnos vayan a clase en días alternos, por lo que no será posible mantener la distancia mínima de 1,5 metros en muchos casos. Y esto ocurre en gran parte de las comunidades autónomas, donde ya están surgiendo huelgas (como en Madrid) y campañas para denunciar la inseguridad con la que se plantea el nuevo curso. “Sin seguridad no volvemos”, señala el lema elegido por la plataforma de AMPAS de Sevilla.

El Gobierno decidió agregar a las comunidades 2.000 millones de euros para el gasto en educación, pero éstas se quejan de que no llega para cubrir todos los gastos. “El presupuesto es absolutamente insuficiente. En Cataluña se han podido contratar unos 5.000 profesores. Pero con esto no se puede llegar a reducir el numero de alumnos por grupo”, lamenta Manel Pulido, secretario general de la Federación de Educación de CCOO de Cataluña. Según el conseller de educación, Josep Bargalló se han contratado ya 8.258 profesionales (5.417 docentes) pero básicamente para cubrir sobrerratios.

Desde la Unión Sindical de Inspectores de Educación (USIE) se denuncia que la conferencia sectorial —anunciada el pasado miércoles con fecha para el 27 de agosto— y la conferencia de presidentes autonómicos —prevista también para finales de mes— “son dos ejemplos evidentes de que la educación no es considerada un asunto de Estado”.

¿Posponer el inicio de las clases?

La reunión —según el sindicato— debería haberse hecho “a principios de julio y esto va a afectar a miles de personas relacionadas con el inicio del curso escolar”. Según Jesús Marrodan, presidente de USIE “falta inversión, falta hacer obras en algunos colegios, mejorar las señalizaciones, dotar de geles mascarillas a los profesores y técnicos y muchas cosas más que no se podrán arreglar en dos semanas”, concluye.

Escépticos de que pueda cambiar algún aspecto antes de que empiece el curso, algunos profesores y padres esperan que se retrase la vuelta. Otros creen que los cambios deberán hacerse durante el curso, para no crear más incertidumbre.

“Tengo muy claro que nos van a volver a llevar al escenario online, a menos que prorroguen el comienzo del curso un mes para poder tomar las medidas necesarias”, señala Pablo temiendo que se vuelva a repetir las mismas circunstancias de hace cinco meses. Esto seria un verdadero problema para aquellos niños que no pueden acceder al mundo digital, que se estima que llega al 20% del total.

El presidente de la Unión Sindical de Inspectores de Educación, sin embargo, cree que las cosas todavía pueden cambiar en los próximos días. “Sería cuestión que el día 2 o 3 de septiembre se hiciera una valoración de si se está en condiciones o no en cada colegio. Y aquellos que no estén preparados, que esperen un par de días para empezar”.