La Generalitat reconoce el fracaso de su política exterior con la Unión Europea

La consellera de Exteriores, Victòria Alsina: "Europa no siempre nos escucha bien en temas que son transversales y capitales"

La consellera de Exteriores, Victòria Alsina, en una intervención en el Parlament de Cataluña / Julio Díaz (JxCat)

Pese a la fuga del expresidente Carles Puigdemont, de los exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí, y las fotos triunfalistas de Pere Aragonès y miembros del Govern en visitas de ámbito internacional, la Generalitat reconoce que ha pinchado frente a la Unión Europea (UE) en sus dos grandes obsesiones: la autodeterminación y sus políticas lingüísticas.

Quien asume la derrota a la hora de llevar las reivindicaciones independentistas más allá de nuestras fronteras es nada menos que la consellera de Exteriores, Victòria Alsina, en la Conferència sobre el Futur d’Europa organizada en Tortosa (Tarragona) por su departamento: «Son grandes consensos que no han sido escuchados por Europa como nos gustarían».

«Europa no siempre nos escucha bien en temas que son transversales y capitales, donde en la sociedad catalana hay un consenso muy amplio sobre que son fundamentales para nuestra supervivencia, nuestro desarrollo político, nuestras instituciones», lamentó la consellera de Exteriores, sobre la amnistía y el catalán como lengua de uso en la Unión Europea.

Una de las cosas que más ha molestado al independentismo es el papel de la Unión Europea sobre la cuestión catalana, que siempre se ha mantenido al margen y ha considerado el desafío como un problema interno de España, pese a varias teorías conspiranoides que han asegurado que la UE hubiera aceptado sin más a Cataluña en caso de secesión unilateral.

Alsina también criticó que el club comunitario se quedara al margen ante «las naciones sin estado» a las que «les gustaría ejercer el derecho a la autodeterminación», y le ha pedido «una voz, que lo regule y que lo planifique». «Emanciparse no está desconectado de seguir formando parte», ha lamentado ante la poca preocupación de la UE por esta cuestión.

Vuelta al Estatut para defender la oficialidad del catalán en la UE

También, ha entrado a valorar la oficialidad del catalán en la Unión Europea, una cuestión que se suma a la política lingüística de la Generalitat en temas como la inmersión lingüística u obligar a Netflix a producir en lenguas cooficiales, y para ello reivindican el Estatut que el propio Govern da por superado.

El acto realizado en Tortosa contaba, entre otros, con la presencia del secretario general de Política Lingüística Xavier Francesc Vila. El encargado de gestionar toda la política –famoso por pedir que los catalanes se dieran de baja de Netflix– insistió en que la oficialidad era «limitada» en Cataluña y que «estamos a medio camino de donde deberíamos estar».

«Esto es un mandato que nos viene del Estatut, una ley orgánica que se está incumpliendo desde el Estado y que no acaba de tener una salida. No es solo lo que quiera la sociedad catalana, es un incumplimiento flagrante», destacó Alsina, que recordó que el catalán es la decimotercera lengua en número de hablantes en la UE.

Contra el «silencio cómplice» de la UE

Ante todas estas cuestiones, y citando las conclusiones de una mesa redonda celebrada en la localidad de Vic (Barcelona) días antes, Alsina lanzó una dura reprimenda a una UE que, reconoció, no hace demasiado caso a los pulsos nacionalistas: «No queremos que Europa sea o tenga un silencio cómplice».

Pese a esta cuestión, la Generalitat trata de vender cualquier resolución favorable a los fugados del procés como una suerte victoria diplomática. El hecho de que Carles Puigdemont, Clara Ponsatí, Toni Comín y Lluís Puig no hayan sido todavía entregados a España, o que los tres primeros tengan acta de eurodiputado –cuya inmunidad está todavía cuestión–, les da alas.

También, los desembarcos de los presidentes de la Generalitat o de la propia consellera de Exteriores a la hora de reunirse con autoridades internacionales, aunque no sean de primer nivel. Aragonès se vio esta semana con la Cónsul General de los EEUU, Katie Stana, mientras que Alzina lo hizo con el copríncipe de Andorra y obispo de la Seu d’Urgell,  Joan-Enric Vives.

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