Un estudio en ratones confirma la eficacia de la vacuna de Moderna

La vacuna se encuentra también en la fase 3 de las pruebas clínicas en humanos, que confirmarán si finalmente tiene efectividad o no en 30.000 voluntarios

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En medio de una oleada de rebrotes que amenazan a la mayoría de países del mundo, las vacunas logran resultados rápidos y prometedores. Uno de los proyectos más avanzados es el de la compañía Moderna junto con el Gobierno estadounidense. 

Desde el 27 de julio, esta posible cura se encuentra ya en la fase 3 de las pruebas clínicas en humanos, que confirmarán si finalmente tiene efectividad o no en un grupo de 30.000 voluntarios. Las primeras conclusiones se prevén dentro de unos tres meses, los que supondría un récord en el desarrollo de una vacuna en tan poco tiempo.

Mientras se esperan dichas conclusiones, la compañía sigue confirmando la efectividad de la vacuna mediante otras pruebas. El pasado julio se realizó una prueba a primates, de la que se concluyó que la vacuna tiene una «robusta respuesta inmunológica» y sin efectos secundarios, tal como publicó el pasado martes el New England Journal of Medicine. Ahora, un nuevo estudio reafirma las conclusiones también en ratones.

Esta vacuna, conocida como ARNm-1273, protege a los ratones de la infección por el SARS-CoV-2, según una investigación publicada este miércoles en la revista científica Nature. La vacuna en investigación indujo anticuerpos neutralizantes en ratones cuando se administraron dos inyecciones intramusculares de una dosis de 1 microgramo (mcg) con tres semanas de diferencia. 

También se descubrió que los ratones que recibieron dos inyecciones de la dosis de 1 microgramo y que posteriormente se enfrentaron al virus del SARS-CoV-2 —ya sea 5 o 13 semanas después de la segunda inyección— quedaron protegidos de la replicación viral en los pulmones y la nariz.

Resultados prometedores

Los ratones expuestos 7 semanas después de una sola dosis de 1 mcg o 10 mcg también estaban protegidos contra la replicación viral en el pulmón. La vacuna en investigación también indujo robustas respuestas de las células T CD8 en ratones.

Los autores señalan que los datos de estos estudios, combinados con los datos de los estudios en primates no humanos y las pruebas clínicas de la fase 1, apoyan la evaluación del ARNm-1273 en los ensayos clínicos de eficacia.

También explican cómo su investigación previa sobre una vacuna candidata de MERS-CoV preparó el camino para una respuesta rápida al brote de la Covid-19. «Esta es una demostración de cómo el poder de los nuevos conceptos impulsados por la tecnología, como la vacunología sintética, facilita un programa de desarrollo de vacunas que puede iniciarse solo con secuencias de patógenos», concluyen.

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