Botsuana emerge como destino de moda entre la élite turística

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El país donde el Rey Juan Carlos cazaba elefantes se convierte en uno de los destinos más solicitados entre los turistas con recursos que buscan naturaleza salvaje

Delta del Okavango, en Botsuana.

Madrid, 30 de enero de 2015 (22:25 CET)

Los destinos también son una moda pasajera. Los que han atraído con éxito a millones de visitantes pueden caer de repente mientras que otros, sin esperarlo, surgen de la nada. Es el caso de Botsuana, el país de África del Sur que siempre pasó desapercibido entre los destinos turísticos internacionales pero que ha cobrado un auge inusitado entre los turistas de alto poder adquisitivo en España.

El incidente del Rey Juan Carlos I, que sufrió una caída mientras cazaba elefantes en abril de 2012, otorgó al país gran notoriedad entre los viajeros y turistas amantes de los paisajes naturales. Lo reconoce la propia oficina de Turismo de Botsuana en Londres que estos días promueve al país en la feria Fitur en Madrid. "No hacemos ningún comentario sobre el incidente pero es cierto que pudo haber ocasionado un efecto publicitario sobre el país", explica Dawn Parr, representante de la Oficina de Turismo de Botsuana.

Animales sin cercas

La magia del país sudafricano, que no ha sufrido guerras civiles ni guerras con naciones vecinas durante las últimas décadas, reside en la autenticidad de su naturaleza. No es un parque temático, donde los animales están habituados a la presencia humana, como en otros países cercanos con oferta similar.

"Lo que le gusta a los turistas españoles no es una ruta preparada y repetida mil veces sino un recorrido donde encuentran animales que se asustan cuando ven a un humano. Es una experiencia mucho más real y es lo que encanta a todo el mundo", explica Inés García, responsable de márketing de la agencia Nuba, especializada en viajes a destinos exóticos.

Inversión creciente

El gobierno de Botsana no tiene una estadística fiable de los turistas que llegan cada año al país, según reconoce su propia oficina de Turismo. Pero el auge es evidente. Hace seis años, Botsuana ni siquiera tenía presencia en Fitur. El primer año, el país llegó tímidamente con un pequeño corner pero este año ha presentado uno de los stands más grandes y llamativos de África. España se ha convertido en uno de los países emisores estratégicos para Botsuana.

El viaje, con múltiples opciones de safaris para contemplar a jirafas, hipopótamos y elefantes, tienes un coste de unos 5.000 euros, según explica la agencia de viajes Nuba. Un recorrido combinado entre Botsuana y Zambia puede elevar el coste hasta los 9.000 euros por viajero. Las excursiones suelen incluir la reserva de animales de Kalajari, la segunda más grande del mundo, el delta del Okavango y la reserva natural del Tuli, llena de leones, leopardos, chitas y elefantes.

Pero el gobierno del país advierte que la caza de elefantes y animales salvajes ha sido prohibida en el país. La agencia Nuba también aclara que no ofrece viajes de caza porque no comulgan con la filosofía de la empresa. Aunque ha saltado a la fama por la cacería de animales salvajes, Botsuana no quiere ser recordado como un destino en el que se pueden matar elefantes. Es la manera que ha encontrado para borrar el publicitado incidente del Rey.

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