La multa hará cosquillas a Apple pero puede arruinar a Irlanda

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La compañía y el gobierno irlandés protestan sonoramente contra la sanción de 13.000 millones de euros al gigante tecnológico

La Apple Store de la 5ª Avenida de Nueva York / EFE

Barcelona, 31 de agosto de 2016 (01:00 CET)

La mayor multa de la historia de Europa, 13.000 millones de euros. Una cifra estratosférica que, sin embargo, se empequeñece si se compara con los monstruosos resultados de Apple, pero se amplifica si se pone al lado de las cuentas públicas de Irlanda. De pagarse de una vez, la sanción sanearía de un plumazo la economía del país para unos cuantos ejercicios. A largo plazo, sin embargo, podría arruinarle.  

La sanción que la Comisión Europea ha anunciado a Apple, por los impuestos no pagados en Irlanda, que considera ayudas ilegales, equivalen sólo a una cuarta parte de los beneficios de la compañía durante el último año. Y es que el gigante de Cupertino ganó cerca de 48.000 millones de euros, el récord mundial de los beneficios.  

Si comparamos la multa con la situación de caja de la compañía, la cifra es poco más que irrisoria. En el cierre de su último ejercicio, Apple aseguró que contaba con unas reservas de 190.000 millones, con lo que la multa sería un 7% de esta caja. Aunque una parte importante de estas reservas están invertidas, la tecnológica podría aun así hacer frente a la sanción sin despeinarse.    

La evolución del fabricante del iPhone es tan espectacular que la cifra se ve pequeña a su lado y que prácticamente no ha notado la sanción, que habría hundido a cualquier empresa, en bolsa. El descenso apenas llegaba al 1%.  

Más de 8.000 millones de superávit

Sin embargo, la cifra puesta en otro contexto nos da su verdadera magnitud. Es el 6% del PIB irlandés. Puede parecer poco, pero si Apple pagara la sanción de una vez, daría una gran alegría a las cuentas públicas del país y convertiría su déficit del 2,3% del PIB en un 3,4% de superávit.
 
Actualmente, Irlanda tiene un déficit de unos 4.900 millones de euros. Con los 13.000 millones de la sanción, de repente tendría un superávit de 8.100 millones. Sería como si dieran 2.800 euros a cada irlandés. Más que una ayudita.  

Comparando la multa con la economía europea, es como el producto interior bruto de Albania, y mayor que de países como Malta, Macedonia y Kosovo.

Si miramos la bolsa española, 13.000 millones es aproximadamente la capitalización de compañías como Caixabank, Abertis y Ferrovial, y más de lo que valen Bankia e IAG, entre muchos otros valores del IBEX.  

Unidos contra Bruselas

Si Apple tiene dinero de sobras para pagar la multa, y para Irlanda sería una gran  inyección, ¿por qué tanto la compañía como el gobierno del país han puesto el grito en el cielo por la sanción? Para la marca, es una cuestión de dinero, pero sobretodo de imagen, mientras que para Irlanda, paradójicamente, la multa podría suponer su ruina a medio y largo plazo.    

Tim Cook, consejero delegado de Apple, ha asegurado que apelará contra la multa y defiende que la compañía siempre ha pagado los impuestos que tocaban. Eso es casi irrefutable: pagaba los tipos que pactaba con Irlanda, y el propio gobierno ha defendido su política fiscal con las multinacionales y, concretamente, con Apple.

Cook no sólo defendía la actuación de la compañía de la manzana mordida sino que, además, lanzaba un importante aviso a la UE: si se inmiscuye en la política fiscal de los países miembros, corren peligro muchas inversiones.

Peligra la base de la economía irlandesa

Esa es precisamente la clave de la queja de Irlanda, el motivo por el cual su gobierno no quiere ni ver esos 13.000 millones que sanearían sus cuentas. El país ha apostado por atraer multinacionales con un bajísimo impuesto de sociedades. Apple empezó pagando un impuesto del 1% de sus beneficios en Europa y, en 2014, pagó sólo un 0,005%.    

Un cambio en esta legislación eliminaría el atractivo del país para atraer inversiones, y su gobierno lo sabe perfectamente. Lo reconoció este martes, implícitamente, su ministro de Finanzas, al criticar la decisión de Bruselas, defender la "certidumbre fiscal" que proporciona Irlanda a las empresas y enviar un "mensaje fuerte" de que el país sigue siendo atractivo para las inversiones.

"Discrepo profundamente con la decisión de la Comisión", dijo Michael Noonan, ministro irlandés de Finanzas, que defendió su política fiscal: "Nuestro sistema de impuestos se fundamenta sobre una estricta aplicación de la ley, sin excepción".

Irlanda apelará la sanción  

El gobierno quiere apelar la decisión, como también hará Apple, como única salida para conservar un sistema fiscal que es la base de su economía. Tiene un plazo de dos meses y diez días para hacerlo.

"Es necesario para defender la integridad de nuestro sistema de impuestos; para proporcionar certidumbre fiscal a las empresas y para desafiar la invasión de las normas sobre ayudas estatales de la UE a la competencia sobre impuestos de los Estados miembros soberanos", valoró Noonan.    

El ministro recordó que Apple está en el país, en la ciudad de Cork, desde 1980. Actualmente cuenta con unos 6.000 trabajadores en Irlanda y, según la compañía californiana, contribuye al mantenimiento, directa e indirectamente, de 1,5 millones de puestos de trabajo en Europa
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