¿Por qué este 2021 será clave para dibujar la fiscalidad del mundo digital?

El éxodo de youtubers a Andorra y la ingeniería fiscal de multinacionales tecnológicas se puede compartir con varios instrumentos

Captura de pantalla de El Rubius en uno de sus videos / Youtube

Rubén Doblas ‘El Rubius’ es una de las celebridades más seguidas y reconocidas de la esfera hispanohablante de internet. Hace unas semanas sorprendió a sus seguidores anunciando que se iba a mudar al Principado de Andorra alegando que su familia y muchos de sus amigos ya se habían marchado de Madrid y que él sentía mucha presión al ser constantemente reconocido por la calle.

Así lo explicó en una carta que compartió a través de las redes sociales, cargando contra medios de comunicación, escritores e incluso funcionarios públicos. Dijo haberse sentido criminalizado por la Agencia Tributaria. 

También se desmarcó de los comentarios de otros youtubers, que echaron leña al calor de la polémica. “No quiero dar mal ejemplo a los jóvenes que me siguen, haciéndoles pensar que no hay que pagar impuestos, como también se ha dicho. Todo lo contrario”. Pero zanjó: “Esto ha de ser en una relación equilibrada entre el Estado y el ciudadano”.

Más allá de la controversia, lo que ha hecho El Rubius es poner de relieve el intenso y tormentoso debate de la fiscalidad en la ya no tan nueva era digital. Además de la elusión de impuestos que muchos de estos creadores de contenido protagonizan al marcharse del país, hay que contar con los entramados societarios y la ingeniería fiscal con la que muchas plataformas tecnológicas operan en España para tratar de tributar lo mínimo indispensable.

Desde este 2021, Netflix pagará más impuestos en España cobrando la suscripción a sus usuarios nacionales a través de su filial local y no a través de la entidad de la que dispone en Países Bajos. Algo que debería ser lo normal, para empresarios como Enrique Cerezo. Facebook regularizó a finales del año pasado más de 30 millones de euros con el fisco. A pesar de todo, algo está cambiando. ¿El qué?

2021, un año clave para la fiscalidad digital

A pesar de que son varios los youtubers españoles que están encontrando acomodo entre las montañas andorranas, la realidad es que muchas grandes tecnológicas son conscientes de que la laxitud fiscal que ha imperado en el negocio se va a acabar.

No ocurre lo mismo con los youtubers. Quien habla es José María Mollinedo, secretario general de Gestha, el sindicato de Técnicos de Hacienda. “Son dos fenómenos distintos porque las compañías que eluden impuestos están operando en España y obtienen unos ingresos intermediando u ofreciendo sus servicios aquí a través de unas estructuras societarias en otros países”.

“En el caso de los youtubers, es verdad que tienen seguidores, ingresos por publicidad y también el pago por unos datos que generan en la red social en la que operan, pero lo relevante es que provocan un impacto muy negativo sobre la conciencia fiscal de muchos de sus seguidores”, lamenta.

Sin embargo, sí son dos fenómenos causales —los youtubers y las celebridades de internet no existirían sin muchas de estas grandes plataformas— que se pueden abordar legislativamente, y hay visos para ello.

La tasa Google global podría llegar este año

La salida de Trump del Gobierno de Estados Unidos abre la puerta a desbloquear las negociaciones en el seno de la OCDE para acordar una tasa digital a nivel global. En España la famosa tasa Google ya está en vigor desde mediados de enero, aunque no se liquidará hasta su segundo trimestre, en el próximo mes de julio. 

“La digitalización de la economía está en el foco delos trabajos de la OCDE desde hace ya tiempo”, recuerda Mollinedo. “Se pretendía haber llegado a una conclusión a finales del año pasado, pero ante las reticencias de la Administración Trump, se postergó alcanzar ese acuerdo a mitad de este 2021. Es posible que se logre el objetivo, y el acuerdo se pueda incorporar a las normativas nacionales este mismo año de cara a 2022”, expone el secretario general del Gestha.

El consenso que se pretende alcanzar es superar el concepto de “establecimiento permanente”, explica Mollinedo, porque este “no existe en el ámbito de las empresas que operan por internet”. Pero sí el concepto de nexo. “Nexo viene a ser toda aquella presencia digital que es significativamente relevante. El problema es que está por definir”.

Imagen de Google

En España, por ejemplo, con la tasa Google se ha definido como nexo aquellas empresas que facturan más de 750 millones de euros al año o tienen más de 3 millones de usuarios, y que los ingresos procedentes de sus operaciones en España sean significativos. El principal desafío a superar será determinar cómo se atribuyen esos ingresos fruto de las operaciones en un país.

“¿En función de qué? ¿De la venta del valor añadido? ¿En proporción a los trabajadores, a los activos, a los usuarios?”. Está por discernir, pero con una Administración Biden mucho más receptiva, parece que 2021 será el año de la tasa digital global.

Qué ocurre con los youtubers andorranos

¿Por qué muchos youtubers se marchan a Andorra y no a otros lugares como Gibraltar, donde la tributación es incluso todavía menor? Pues por el sencillo motivo de que Gibraltar sí está considerado un paraíso fiscal para las autoridades europeas y las normas antielusión españolas determinan que cuando una persona pide la nacionalidad en el Peñón, seguirá tributando en España ese mismo año y los cuatro ejercicios siguientes.

“No les compensa”, resume Mollinedo. 

¿Está el problema en países como Andorra, Chipre, Mónaco o Liechtenstein? Mollinedo sí considera que “puede ocurrir que tengan regímenes fiscales perniciosos para los estados”. “Pero esto es un fallo que tiene la Unión Europea en su conjunto, al tolerar estos regímenes fiscales en suelo europeo”.

Mecanismos para solventarlo existen: el Parlamento Europeo acaba de resolver, como quien dice, que la lista negra de paraísos fiscales que existe ahora mismo no es eficaz. La intención de la Eurocámara es que la Unión incluya en esta lista a todos aquellos países que ofrezcan tributaciones bajas, llegando al extremo de un impuesto de sociedades del 0% —en Andorra es del 10%, como el impuesto sobre la renta—.

La intención de la Eurocámara es que la Unión incluya en esta lista a todos aquellos países que ofrezcan tributaciones bajas, llegando al extremo de un impuesto de sociedades del 0% —en Andorra es del 10%, como el impuesto sobre la renta—.

También la OCDE ha puesto el ojo en los conocidos como visados o pasaportes dorados, y la propia Comisión Europea ha expedientado a Chipre y a Malta por ese mismo motivo, como recogía Euroactiv.

Pero lo que al secretario general del Gestha le preocupa más del caso de los youtubers es el impacto que puede tener en la conciencia fiscal de muchos de sus seguidores. Mollinedo recuerda que la presión fiscal en España deja al menos 70.000 millones menos de euros con respecto a otros países de su entorno, lo que repercute en que se dejan de invertir hasta 56.000 millones de euros en servicios.

Como colectivo de técnicos de Hacienda, Gestha no hace ninguna objeción a quien legalmente decide marcharse de España y tributar en otro lugar. Pero muchos youtubers van a tributar como máximo un 10% de lo que ingresen —millones— al año, cuando muchos de sus seguidores tributarán un 19% con ingresos de unos 15.000 euros anuales.

“Así, claro, tenemos menos prestaciones farmacológicas, menos catálogo de servicio médico, no tenemos dentistas para la ortodoncia, solo para sacarnos una muela si nos duele. No tenemos podólogo, no tenemos muchos otros servicios. En educación tenemos una menor inversión. En gasto social también repercute”. 

“Y con la pandemia hemos visto cuáles son las carencias de inversión en profesionales de la sanidad”, concluye.

Noticia original: Business Insider

Autor: Alberto R. Aguilar