Careaga (Industrias Alegre), en el II Foro La Reconstrucción de ED: «El que perdió la casa y el coche no le podíamos dejar sin trabajo»
El CEO de Industrias Alegre desvela que sacó son trabajadores y voluntarios 8.400 toneladas de barro de su fábrica y cobró una ayuda de 36.000 euros para cubrir 2,7 millones de euros de pérdidas por la franquicia del seguro
Mesa del II Foro La Reconstrucción de Economía Digital con Rafael Torres, presidente de la Confederación de Comercio de la Comunidad Valenciana (Confecomerç CV); Enrique Careaga, CEO de Industrias Alegre, y Romina Moya, fundadora y CEO de GAIN, moderada por el delegado de Economía Digital en la Comunidad Valenciana, Julián Larraz.
Enrique Carega, CEO de Industrias Alegre, contó en el II Foro La Reconstrucción de Economía Digital, impulsado por la Generalitat Valenciana, Vilor y Lantania, como afrontó el proveedor de Ford Almussafes la DANA del 29 de octubre de 2024 que provocó la «devastación» dentro de su fábrica. La decisión de la propiedad, que estuvo representada en el foro por Miguel Alegre, fue continuar. El motivo, como dijo su CEO, es que «el que perdió la casa y el coche no le podíamos dejar sin trabajo».
El balance de la DANA, hecho en la apertura del foro por el vicepresidente tercero, Vicente Martínez Mus, dimensionó la catástrofe. Citó que se recogieron un millón de toneladas de residuos y que hizo falta contratar a 150 empresas distintas para llevar a cabo la reconstrucción en la zona afectada por el agua y el barro. Con esta base, los datos de Industrias Alegre, empresa de Albal ubicada al final de la pista de Silla y, por tanto, lejos del epicentro de la catástrofe, son atronadores.
«Sobre un millón de toneladas de residuos, sólo de barro, nosotros sacamos de nuestra fábrica 8.400 toneladas además de 450 toneladas de chatarra. Y, como el dije al ministro (de Industria, Jordi Hereu), lo tuvimos que hacer nosotros», explicó Careaga. Industrias Alegre necesitó de 80 proveedores para retomar su actividad (más de la mitad de todos los que necesitó la Generalitat). «El 1 de mayo teníamos el 60% de nuestra actividad recuperada y el 1 de julio, el 100%», apuntó.

Este abandono se produjo porque la empresa fue la que tenía que limpiar la calle. Economía Digital estuvo una semana después de la catástrofe y vio como los empleados limpiaban las calles ante la falta de respuesta de las administraciones. Careaga, mirando al alcalde de Albal, José Miguel Ferris, disculpó a los ayuntamientos al remarcar que no tienen medios técnicos para afrontar un acontecimiento como la DANA de octubre de 2024. Este argumento, remarcó, no vale para la administración autonómica y estatal.
Cargó contra las ayudas que puso el gobierno central al recordar que días después de la DANA el gobierno de Pedro Sánchez anunció una «subvención a empresas de más de 10 millones de euros de 150.000 euros para su recuperación a lo que se sumaba 30.000 por mantenimiento de empleo y 36.000 por pérdida de la franquicia. La pérdida de franquicia para Industrias Alegres está en torno a los 2,7 millones». Es decir, esta subvención realmente cubría el 1,3% del coste real. Carega ironizó: «Recibir 36.000 euros por 2,7 millones puede compensar relativamente».

Enrique Carega reflexionó sobre la función social que tiene la empresa, sobre la que incidió que no podía dejar abandonados a sus empleados tras una catástrofe. «El que perdió la casa y el coche no le podíamos dejar sin trabajo», remarcó. Aunque la decisión era salvar la empresa, «aunque muriéramos en la orilla», las dificultades que tuvo Industrias Alegre fueron notables.
Reflexionar sobre los ERTEs
El II Foro de la Reconstrucción organizado por Economía Digital propició un debate entre Rafael Torres, presidente de Confecomerç, y Enrique Carega, CEO de Industrias Alegre sobre cómo gestionar una empresa que sufre una catástrofe y no puede realizar su actividad económica pero a la vez necesita a sus empleados para relanzar unas máquinas que, en el caso del proveedor de Ford, tuvo el agua a dos metros de altura.

En noviembre, Industrias Alegre tenía «muchos trabajadores que no podían acceder a su puesto de trabajo«. Rafa Torres le preguntó: «¿Quién limpiaba la empresa si estaban los trabajadores en ERTE?». El CEO de Industrias Alegre contestó: «Trabajadores y voluntarios».
«En nuestro caso, el ERTE fue una cuestión más social que económica para la empresa. Nosotros necesitábamos mano de obra para limpiar pero dimos la prioridad a las personas que tenían que recuperar su casa antes de recuperar la empresa», recuerda.
Los ERTEs son, tras la experiencia de la DANA, un mecanismo sobre el que cabe una reflexión de cómo se autorizan. «Tenemos un sistema que para hacer un ERTE hay un periodo de consultas y se requieren unos plazos que ni en un día ni en dos días tienes un ERTE aprobado«, explicó Careaga.

Y planteó escenarios que el gobierno no contempla y que son la realidad del sector de la automoción. «Nosotros ahora hemos empezado a trabajar con SEAT. ¿Qué pasa si llueve aquí y estás en la alerta roja pero SEAT no?». El resultado según el planteamiento del gobierno es que se dejara de trabajar en el proveedor pero al ser «un sector que trabaja just in time» le resultado sería «parar la línea» en Martorell por unas lluvias en Valencia. «Esto tampoco está contemplado en ningún sitio», advirtió.