Ford acelera recortes en Almussafes y el resto de Europa por la recesión

El fabricante americana se replantea "cómo y dónde construimos nuestros vehículos y componentes" mientras dice que empezará a negociar con los sindicatos en las próximas semanas

Martin Sander, responsable de la electrificación de Ford en Europa a la izquierda, junto a Stuart Rowley, presidente de Ford Europa

Ford ha mostrado sus pronósticos más negros para Europa mientras advierte que entra en una nueva fase en la que sus planes pueden cambiar. Se replantea «cómo y dónde construimos nuestros vehículos y componentes» mientras advierte a los sindicatos que «en las próximas semanas» los sentará para negociar recortes.

La comunicación interna a la que ha tenido acceso Economía Digital está firmada por el «Equipo de liderazgo europeo». Stuart Rowley dejará de ser el presidente de Ford Europa el 1 de diciembre y lo que deja claro esta misiva a los empleados es que a partir de entoces habrá cambios en las factorías europeas y en sus parques de proveedores. Ford anuncia cambios en una hoja de ruta que, aún con el horizonte claro de la electrificación, todavía está llena de dudas.

Lo primera idea que traslada Ford es que la situación en Europa es mala. Como si de un informe del FMI o de un banco se tratara, enumera datos de un contexto económico lleno de complicaciones. «La inflación en Europa ahora está por encima del 10% y las tasas de interés son las más altas desde 2009 «, apunta, para añadir a continuación: «El valor del euro y la libra esterlina están cerca de mínimos históricos frente al dólar estadounidense». La conclusión de Ford es:  «Se espera que muchos países europeos estén en recesión durante 2023«. 

Además, Ford indica: «Esperamos volúmenes industriales significativamente más bajos en 2023, de lo previsto anteriormente, y no se espera una recuperación a los niveles de ventas pre-Covid en el corto plazo».

Ford descarta recuperar el nivel de ventas de antes de la pandemia y advierte que los nuevos competidores son más ágiles

«Todos estos factores tienen un impacto negativo en nuestro negocio y, al mismo tiempo, el entorno competitivo se está calentando, con muchos competidores nuevos, tanto en el sector de vehículos de pasajeros como en el de vehículos comerciales, que están entrando ahora en Europa y disfrutan de las ventajas de ser «empresas emergentes», que no tienen el requisito de transformar sus operaciones tradicionales», añade la multinacional.

La conclusión de este entorno para la marca americana es que hace falta «optimizar aún más nuestro negocio en Europa a medida que cambiamos nuestras operaciones para construir vehículos eléctricos. Los vehículos eléctricos son menos complejos que los vehículos tradicionales y esto nos permite lograr eficiencias en todo el proceso de creación del producto, desde el diseño hasta el ensamblaje».

Esta nueva vuelta de tuerca que anuncia Ford se basa en replantear el «cómo y dónde construimos nuestros vehículos y componentes» ya que advierte que la situación económica «nos obliga a optimizar nuestras operaciones industriales». Además incide en que «necesitamos volver a capacitar a nuestra plantilla y reducir nuestros costes operativos en todas las funciones de soporte».

Trabajadores de la planta valenciana de Ford en Almussafes. Foto de Archivo.

Lejos de mandar una mensaje de tranquilidad, cuestión que ya no existe especialmente desde que la firma americana renunció al Perte en España al desconocer sus planes de producción en Europa, Ford asegura que a medida que avance en «la transformación del nuestro negocio europeo, habrá incertidumbre«.

Para dejar clara la indefinición, pone por escrito: «Si bien no hay propuestas concretas que podamos compartir en este momento, podemos confirmar que tenemos la intención de iniciar consultas con nuestros interlocutores sociales en toda Europa en las próximas semanas para discutir los cambios que creemos permitirán que nuestro negocio próspero y rentable en Europa vaya hacia adelante».

Este replanteamiento de Ford en Europa deja claro que su plan para el continente va a variar y que se pone en revisión lo dicho hasta la fecha. No cambia su directriz de reducir la masa laboral y se incide en las relaciones entre las factorías y los proveedores. Uno de los cambios más esperados en el sector es poner cara al «Equipo de liderazgo europeo» para conocer quiénes serán los interlocutores con trabajadores y proveedores.