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De los 1.000 millones del Santander a Indra: los cabos sueltos que deja Montero en Hacienda
María Jesús Montero deja el Gobierno con el litigio de los 1.000 millones de euros con Santander pendiente en la Audiencia Nacional.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo (i), la secretaria general del PSOE-A y candidata a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero (c), y el ministro de Hacienda, Arcadi España (d), durante el acto de traspaso de carteras
María Jesús Montero, que un arrebato de ‘ileísmo’ se ha proclamado «la mujer más poderosa de la democracia«, deja el Gobierno y su puesto como Ministra de Hacienda rumbo a un previsible castañazo en las elecciones de Andalucía, con el litigio de los 1.000 millones de euros de Banco Santander sin resolver. Y tras el bochorno de la detención del expresidente de la Sepi y de la crisis de poder en Indra.
Bajo la dirección de Montero, el Ministerio de Hacienda impugnó la devolución de 1.000 millones de euros que en el año 2023 hizo a Santander, por impuestos de 2017 vinculados a Banco Popular.
El banco presidido por Ana Botín consiguió a mediados de 2023 que los tribunales le dieran la razón en un pleito que mantenía con la Agencia Tributaria por créditos fiscales valorados en 995 millones de euros, cantidad que fue ingresada poco después en las cuentas del Santander.

Ana Botín y María Jesús Montero.
En 2023 el Tribunal Económico Administrativo Central resolvió que en 2017 se habían cumplido los requisitos para la conversión en crédito exigible frente a la Administración de parte de los activos por impuesto diferido monetizables del grupo Popular, por importe de 995 millones de euros, explica Santander en sus cuentas.
En ejecución de esa resolución el banco «recibió un abono sin impacto en resultados». La citada resolución favorable, añade Santander, «fue declarada lesiva para los intereses públicos e impugnada ante la Audiencia Nacional por la Administración tributaria».
La estimación de este recurso, que se encuentra pendiente en la Audiencia Nacional, «implicaría que Grupo Santander debería reintegrar los fondos recibidos y volvería a acreditar dichos activos monetizables limitándose el impacto a los intereses de demora».
El mayor banco español considera que existen «sólidos argumentos de defensa en relación con este recurso«.
¿Quién es la mujer más poderosa de la democracia española? ¿María Jesús Montero o Ana Botín? La respuesta, próximamente en la Audiencia Nacional.
Los bochornos de Sepi e Indra
María Jesús Montero deja tocada a la Sepi, dependiente del Ministerio de Hacienda.
El organismo vive uno de los momentos más bochornosos de su historia reciente, tras la detención, el pasado mes de diciembre, de su expresidente, Vicente Fernández, y tras la crisis de poder generada en Indra.
El 10 de diciembre pasado Vicente Fernández fue detenido por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil junto a Leire Díez, la ‘fontanera’ del PSOE, en una operación ordenada en la Audiencia Nacional por presuntos vínculos con Servinabar, investigada por supuestos delitos de corrupción de funcionarios.

En junio de 2018, tras su nombramiento como ministra de Hacienda, Montero designó a Vicente Fernández como presidente de la Sepi, el conglomerado estatal dueño de Correos o Navantia, y accionista relevante de compañías estratégicas españolas cotizadas (Telefónica, Indra, Enagás y Redeia).
Con anterioridad, entre 2016 y 2018, Fernández había trabajado codo con codo con Montero, como interventor general de la Junta de Andalucía, cuando la exMinistra estaba al frente de la Consejería de Hacienda de la comunidad autónoma.
Fernández no llegó a cumplir quince meses en la presidencia de Sepi. En octubre de 2019 tuvo que presentar su dimisión tras ser imputado en el caso Aznalcóllar, por el que ha terminado siendo exculpado.
«Yo no tengo ningún contacto con este señor desde que salió», dijo Montero tras la detención de Fernández
A pesar de la estrecha relación que habían mantenido Fernández y Montero, la exMinistra de Hacienda se dirigió a él como «este señor«, cuando fue detenido a finales de diciembre.
«Yo no tengo ningún contacto con este señor desde que salió», dijo. «Yo no he tenido ningún contacto ni de WhatsApp, ni de llamadas, ni de reuniones, ni de nada. Ni tenemos tampoco un entorno que compartamos», aseguró.
Al bochorno de la detención de la persona a la que Montero puso al frente de la Sepi, se suma la reciente crisis de poder generada en Indra.
Cerca de un año después de que, en abril de 2025, Indra admitiera que estaba analizando fusionarse con EM&E, la empresa de su presidente, Ángel Escribano, la Sepi ha desbaratado la operación provocando una crisis de poder.

El organismo presidido por Belén Gualda, en un escrito difuso, publicado a las 22.30 horas del pasado dia 18 de marzo en CNMV, comunicó su «preocupación» por la «influencia» que el «conflicto de interés» estaba teniendo en el estudio de esa operación.
«Este conflicto», dijo Sepi, «debería despejarse antes de acometer el análisis de la operación». ¿Por qué ha tardado casi un año la Sepi en admitir que la operación, evidentemente, constituye un conflicto de interés?
El organismo impuso en enero de 2025 el nombramiento de Marc Murtra, hasta entonces presidente de Indra, como presidente de Telefónica, en sustitución de José María Álvarez-Pallete.
De forma simultánea promovió el nombramiento de Ángel Escribano, dueño de EM&E, con el 14% de Indra, como presidente de la multinacional española de Defensa.
La aparente precipitación de la Sepi al mover los sillones de Indra y Telefónica ha desembocado en la mayor crisis de gobernanza de la historia de Indra, con el Gobierno instando ahora a Escribano a dejar el puesto de presidente, y con el madrileño dispuesto a luchar por el cargo.
Todo ello en el momento de mayor tensión geopolítica mundial del siglo, con Rusia persistiendo en la invasión de Ucrania y en sus amenazas a la UE; con Oriente Próximo en llamas; con Donald Trump y la OTAN exigiendo, en particular a España, una mayor inversión en Defensa.
«Podemos dejar que nos ataquen y darles queso y chorizo«, comentó Ángel Escribano unas semanas después de ser nombrado presidente de Indra, sobre la necesidad de incrementar el gasto militar. No estamos lejos.