OHLA pagó más de 4 millones a su cúpula en 2025: su CEO acaparó más de la mitad

La constructora destina más de cuatro millones a su consejo en un año marcado por el peso creciente del salario de su consejero delegado y el debate entre accionistas sobre la gobernanza corporativa

Los hermanos Amodio

Los hermanos Amodio

La constructora OHLA volvió a situarse en el foco del debate sobre la gobernanza corporativa tras conocerse que destinó 4,06 millones de euros a retribuir a su consejo de administración en 2025. De esa cantidad, más de la mitad fue a parar a su consejero delegado, Tomás Ruiz, cuya remuneración ascendió a 2,517 millones de euros, según los datos remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Una retribución millonaria con fuerte concentración

El informe de remuneraciones de OHLA revela una estructura salarial altamente concentrada en la figura del CEO. En concreto, Ruiz acaparó cerca del 62% del total destinado al consejo, consolidándose como el principal beneficiario del esquema retributivo de la compañía.

El resto del consejo se repartió una cantidad significativamente menor. Los consejeros externos percibieron en conjunto 1,331 millones de euros, mientras que el presidente, Luis Amodio, obtuvo 228.000 euros y el vicepresidente, Mauricio Amodio, 180.000 euros.

Además, la mayor parte de las remuneraciones se abonaron en efectivo, lo que evidencia el peso del componente monetario directo frente a otros incentivos como acciones o variables a largo plazo.

Aumento y contexto del salario del CEO

El incremento en la retribución de Tomás Ruiz ha sido especialmente llamativo si se compara con ejercicios anteriores. Parte de este crecimiento se explica porque el directivo asumió plenamente el cargo en octubre de 2024, lo que hace que su salario anterior reflejara solo unos meses de actividad.

No obstante, el salto ha generado debate entre accionistas y analistas, ya que coincide con un contexto en el que las grandes empresas cotizadas enfrentan una creciente presión para alinear los salarios de sus directivos con los resultados empresariales y la creación de valor a largo plazo.

Sede de Ohla
Sede de Ohla

Críticas de los accionistas y tensión interna

Las cifras no han pasado desapercibidas entre los accionistas de OHLA. En la última junta, cerca de un 27% de los votos emitidos se posicionaron en contra de las remuneraciones del consejo, en un contexto de baja participación.

Este rechazo refleja un malestar latente en parte del accionariado, que cuestiona tanto la cuantía como la estructura de los salarios. Aunque la compañía ha defendido la transparencia del proceso, al estar supervisado por la CNMV, el debate sobre la idoneidad de estas cifras sigue abierto.

El descontento se enmarca, además, en un periodo de tensiones internas dentro del grupo, marcado en los últimos años por enfrentamientos entre accionistas relevantes y debates sobre la estrategia financiera de la empresa.

La gobernanza corporativa, bajo el foco

El caso de OHLA vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la gobernanza corporativa en España. La transparencia en la publicación de las remuneraciones, obligatoria para las empresas cotizadas, permite analizar hasta qué punto las políticas salariales están alineadas con el desempeño real de las compañías.

En este sentido, expertos señalan que la concentración de una parte tan elevada del salario en el consejero delegado puede interpretarse como una apuesta clara por el liderazgo ejecutivo, pero también como un factor de riesgo si no va acompañado de resultados tangibles.

Asimismo, el predominio de pagos en efectivo frente a incentivos ligados a objetivos a largo plazo puede generar dudas sobre el alineamiento de intereses entre directivos y accionistas.

Entre la recuperación y la presión reputacional

OHLA se encuentra en un proceso de transformación tras varios años de reestructuración. La compañía ha tratado de reforzar su estabilidad financiera y mejorar su posicionamiento en mercados clave, mientras mantiene el foco en la rentabilidad.

Sin embargo, la polémica sobre las retribuciones añade presión reputacional en un momento en el que la confianza del mercado resulta clave. Las decisiones sobre salarios, especialmente en la alta dirección, se han convertido en un indicador relevante de la calidad del gobierno corporativo.

En este contexto, la evolución futura de OHLA no solo dependerá de sus resultados económicos, sino también de su capacidad para equilibrar las expectativas de sus accionistas con una política retributiva percibida como justa y alineada con el desempeño empresarial.

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