Anida, la filial inmobiliaria de BBVA, entra en pérdidas por primera vez en esta década tras un deterioro de los activos portugueses
La inmobiliaria del BBVA registra unas pérdidas de 2,4 millones tras un saneamiento contable en Portugal
El presidente del BBVA, Carlos Torres Vila.
Anida Grupo Inmobiliario, la sociedad con la que BBVA articula buena parte de su negocio inmobiliario, cerró 2025 con unas pérdidas de 2,4 millones de euros, frente al beneficio de 36,3 millones obtenido un año antes.
Se trata de los primeros números rojos registrados por la compañía en esta década y responden, según ha explicado BBVA a este medio, a un saneamiento contable de su filial en Portugal, una operación que la entidad enmarca dentro de la gestión habitual de este tipo de activos.
«Se trata de algo habitual como parte de la operativa contable. Es un saneamiento por la filial de Anida en Portugal«, señalan fuentes del banco, que restan trascendencia al impacto registrado en las cuentas de la sociedad y lo desvinculan de un deterioro del negocio inmobiliario en España.
Las cuentas anuales reflejan el brusco cambio de tendencia. Anida pasó de ganar 36,3 millones de euros en 2024 a registrar unas pérdidas de 2,3 millones en 2025, un giro que también ha llevado a la compañía a destinar íntegramente el resultado negativo a compensar pérdidas de ejercicios anteriores, en lugar de reforzar reservas como hizo el año precedente.
Detrás del cambio de signo se encuentra el deterioro contabilizado sobre determinadas inversiones financieras. La cuenta de resultados recoge un impacto negativo de 2,092 millones de euros en el epígrafe de «Deterioro y resultado por enajenaciones de instrumentos financieros», frente al ingreso de 11,455 millones registrado en 2024.
Ese ajuste explica prácticamente todo el deterioro del resultado financiero, que pasó de aportar 11,8 millones positivos a arrojar unas pérdidas de 2,7 millones.
Aunque las cuentas depositadas en el Registro Mercantil no identifican expresamente la filial portuguesa como origen del deterioro, sí explican que la sociedad revisa al cierre de cada ejercicio el valor de sus participaciones y registra las correcciones necesarias cuando existen indicios de pérdida de valor.
El propio auditor, Ernst & Young, considera esta materia como el principal riesgo de la auditoría debido al volumen de las inversiones y al elevado grado de estimación que requieren los cálculos de su importe recuperable.
En concreto, la memoria señala que las inversiones en empresas del grupo se contabilizan por su coste y se minoran cuando el importe recuperable resulta inferior a su valor en libros.
Para determinar ese importe recuperable se toma como referencia el mayor valor entre el precio de venta estimado y el valor actual de los flujos de caja futuros, utilizando, cuando no existe mejor evidencia, el patrimonio neto de la sociedad participada ajustado por las plusvalías latentes.
Más allá del resultado del ejercicio, las cuentas muestran una importante reducción del tamaño del balance de la sociedad.
El activo total descendió desde 953,8 millones hasta 666,1 millones de euros, mientras que las inversiones en empresas del grupo y asociadas a largo plazo pasaron de 890,6 millones a 616,3 millones, reflejando la evolución de la cartera participada y los ajustes realizados durante el ejercicio.
Anida ha cambiado profundamente su perfil durante los últimos años. Lejos de la inmobiliaria que gestionó miles de activos adjudicados tras la crisis financiera, la sociedad funciona hoy principalmente como un holding que concentra participaciones en otras compañías del grupo y mantiene una cartera limitada de activos inmobiliarios.
La propia memoria define como actividad principal la posesión de participaciones con finalidad de inversión, junto con la tenencia y venta de activos inmobiliarios.
Además, recuerda que la sociedad carece de plantilla propia y que su gestión es realizada por personal de BBVA, mientras que desde finales de 2018 la administración de los activos inmobiliarios del grupo está externalizada, servicio que actualmente presta Solvia Servicios Inmobiliarios.
Pese a las pérdidas, la actividad ordinaria de la sociedad apenas registró cambios significativos. El resultado de explotación permaneció en terreno positivo, con 51.000 euros, frente a los 419.000 euros del ejercicio anterior.
La cifra de negocios continuó siendo reducida, con apenas 247.000 euros, lo que confirma que el comportamiento de la sociedad depende fundamentalmente de la evolución de sus participaciones financieras y no de la explotación directa de activos inmobiliarios.
La fi
Aunque Anida cerró el ejercicio en pérdidas, una de sus principales filiales protagonizó un importante movimiento de caja. Anida Operaciones Singulares, sociedad íntegramente participada por la inmobiliaria de BBVA, aprobó durante 2025 un dividendo extraordinario de 266 millones de euros, una operación que no se refleja como ingreso en la cuenta de resultados de Anida.
De acuerdo con la normativa contable, la distribución se registró como una minoración del valor de la participación, al proceder de beneficios generados con anterioridad a la adquisición de la sociedad.
El saneamiento realizado sobre la filial portuguesa rompe así una secuencia de beneficios que se había mantenido durante los últimos ejercicios, aunque desde BBVA insisten en que responde exclusivamente a una actualización contable del valor de una participación y no a un deterioro del negocio inmobiliario en España.