Unicaja rompe el techo del dividendo y repartirá hasta el 95% de sus beneficios

Unicaja eleva payout al 70% y reserva un 25% adicional vía recompra de acciones o dividendos extraordinarios, apoyado en una solvencia del 16%

Unicaja plan estratégico

Foto: Unicaja

Unicaja ha decidido dar un paso que marca un antes y un después en su política de retribución, rompiendo los límites tradicionales del sector bancario español y situándose a la cabeza en el reparto de beneficios. La entidad financiera ha optado por destinar hasta el 95% de sus resultados a premiar a sus accionistas, una cifra inédita entre los bancos cotizados nacionales y que refuerza su mensaje de fortaleza y confianza en el futuro del grupo.

La decisión supone un giro estratégico claramente orientado al mercado, en un contexto en el que los inversores reclaman retornos tangibles tras varios años de ajustes, fusiones y contención. Unicaja ha fijado un dividendo ordinario equivalente al 70% del beneficio, pero además deja la puerta abierta a una remuneración adicional cercana al 25%, ya sea mediante recompras de acciones o dividendos extraordinarios, siempre supeditados a la aprobación de los supervisores.

Este movimiento consolida a Unicaja como el banco más generoso con sus accionistas en términos de payout, una posición que no es casual y que responde tanto a su sólida situación financiera como a una estrategia deliberada de diferenciación dentro del sistema bancario español.

Una solvencia que permite ir más allá del dividendo tradicional

El respaldo clave de esta ambiciosa política está en los elevados niveles de solvencia de la entidad, que le permiten afrontar este reparto sin comprometer su estabilidad. Al cierre de 2025, Unicaja presentaba una ratio CET1 del 16%, claramente por encima de la media del sector y muy superior a los requerimientos regulatorios exigidos por el BCE.

Ese colchón de capital se traduce en un exceso de recursos propios cercano a los 2.200 millones de euros, lo que da margen suficiente para combinar remuneración al accionista y sostenibilidad financiera. De hecho, el banco ha previsto que incluso tras ejecutar su plan estratégico y aumentar el reparto, la ratio CET1 se mantendrá en torno al 14% en 2027, un nivel todavía holgado y competitivo.

Solo algo más del 5% del beneficio anual se reservará para reforzar capital, una proporción mínima que refleja la confianza de la dirección en la robustez del balance y en su capacidad para generar resultados de forma recurrente en los próximos ejercicios.

Beneficios al alza tras superar una etapa de turbulencias internas

Los números acompañan esta apuesta. Unicaja cerró 2025 con un beneficio neto de 623 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 10,3% respecto al ejercicio anterior. Este avance se ha apoyado en la resistencia del margen de intereses, el aumento sostenido de las comisiones y una evolución muy favorable del riesgo crediticio.

El crecimiento de los fondos de inversión, seguros y productos fuera de balance ha permitido compensar el ligero desgaste de los ingresos puramente financieros, mientras que la reducción de la morosidad y de los activos problemáticos ha aliviado la necesidad de dotar provisiones, liberando recursos para el resultado final.

Este desempeño confirma que la entidad ha dejado atrás los problemas derivados de la fusión con el grupo de Caja Asturias, una etapa marcada por tensiones internas, ajustes operativos y dudas sobre su viabilidad como banco independiente. Hoy, Unicaja muestra una estructura más estable, rentable y alineada con el crecimiento de la economía española.

Sede de Unicaja
Sede de Unicaja. Foto: Unicaja

Un modelo en solitario que gana peso en el sector financiero

El consejero delegado, Isidro Rubiales, ha defendido con firmeza la estrategia de seguir en solitario, especialmente tras el desgaste que ha supuesto para el sector la fallida opa de BBVA sobre Sabadell. Según la dirección, el entorno actual permite justificar mejor que nunca un modelo independiente que genera valor sin necesidad de integraciones forzadas.

Rubiales considera que el banco ha demostrado su capacidad para crecer de forma autónoma, manteniendo márgenes, controlando riesgos y mejorando la rentabilidad. En este contexto, la elevada remuneración al accionista actúa también como mensaje de independencia y fortaleza, alejando cualquier especulación sobre movimientos corporativos a corto plazo.

La entidad insiste en que su estrategia no busca competir en tamaño, sino en eficiencia, cercanía al cliente y generación sostenida de beneficios, un enfoque que, según la cúpula directiva, ha demostrado ser eficaz incluso en un entorno de tipos de interés menos favorable.

Crecimiento prudente, aunque con sacrificios en cuota de mercado

La hoja de ruta de Unicaja seguirá siendo conservadora, tanto en crédito como en captación de pasivo. El banco prevé incrementos anuales cercanos al 3% en estas partidas, mientras que espera un crecimiento algo mayor en las comisiones vinculadas a activos fuera de balance, donde el consumo de capital es menor.

Este enfoque implica renunciar a ganar cuota en algunos segmentos, como el hipotecario, donde la entidad ya ha cedido terreno en 2025. Sin embargo, la dirección considera que priorizar la rentabilidad sobre el volumen es una decisión estratégica consciente, especialmente en un mercado altamente competitivo.

“No se trata de comer para no ser comido”, ha reiterado Rubiales, subrayando que Unicaja no está dispuesta a asumir riesgos excesivos ni a entrar en guerras de precios que comprometan su estabilidad futura.

Un mensaje claro al mercado y a los inversores

Con esta política de reparto, Unicaja lanza un mensaje inequívoco al mercado: la etapa de reconstrucción ha quedado atrás y comienza un ciclo centrado en la creación de valor para el accionista. El banco se posiciona así como una de las entidades más atractivas para los inversores que buscan rentabilidad recurrente en el sector financiero.

La combinación de beneficios crecientes, elevada solvencia y una remuneración excepcional coloca a Unicaja en una posición singular dentro del panorama bancario español. Un movimiento que, además, puede presionar al resto de entidades a revisar sus propias políticas de dividendo. En un sector en plena redefinición, Unicaja apuesta por la independencia, la prudencia y el retorno al accionista, una fórmula que, por ahora, parece estar dando resultados.

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