Cajamar alerta de inflación turística: la tarifa hotelera sube casi el triple que el IPC
El sector firma un año récord en rentabilidad al tiempo que reduce su consumo de agua y energía, consolidando su recuperación financiera y ambiental tras la pandemia
Vista aérea de un hotel en Benalmádena (Málaga). Imagen: Aehcos
La recuperación del sector hotelero español tras el shock de la pandemia ya es historia; la realidad actual es la de un crecimiento explosivo en rentabilidad impulsado, fundamentalmente, por el aumento de precios.
Según el último informe Indicadores de la triple sostenibilidad de los hoteles españoles 2025, elaborado por el Grupo Cooperativo Cajamar junto a la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), la inflación en el sector turístico se ha desacoplado significativamente de la economía general: mientras que el Índice de Precios al Consumo (IPC) creció un 2,8% en 2024, la tarifa media diaria de los hoteles se disparó casi un 8%.
Esta diferencia, que supone un incremento de precios de casi el triple respecto a la cesta de la compra general, confirma una tendencia que se alarga ya por cuarto año consecutivo.
El estudio analiza, en concreto, la sostenibilidad desde los ejes económico, social y ambiental, y destaca que el diferencial entre los precios hoteleros y el IPC general se ha ensanchado hasta superar los 31 puntos porcentuales si se observa la serie histórica desde 2008. Este encarecimiento ha permitido al sector no solo cubrir el aumento de costes, sino mejorar sustancialmente sus márgenes.
Récord de ingresos por habitación y saneamiento financiero
El impacto directo de esta política de precios se refleja en la facturación por activo. El ingreso por habitación disponible (RevPAR), el indicador estrella para medir la salud financiera hotelera, alcanzó en 2024 su máximo histórico: 81,77 euros de media. Esto supone un crecimiento del 10% respecto al año anterior. Incluso descontando el efecto de la inflación general, el crecimiento real de los ingresos se situó en un robusto 7%.
El informe subraya que este aumento de ingresos no solo responde a la subida de tarifas, sino también a una mejora en la ocupación, que rozó el 60% de media anual, superando por fin los registros previos a la crisis sanitaria de 2019.
La bonanza de ingresos ha permitido a las empresas hoteleras, además, acelerar su desapalancamiento. El saldo de crédito bancario del sector se redujo un 5% en 2024, situándose en 28.215 millones de euros, niveles similares a los de hace una década. Esto, en otras palabras, significa que las compañías están utilizando la liquidez extra para amortizar la deuda contraída durante los años duros de la COVID-19.
Por otro lado, la calidad del crédito ha mejorado. La tasa de morosidad (crédito dudoso) ha bajado al 6%, situándose ya por debajo de los niveles de 2019. No obstante, Cajamar advierte que este porcentaje sigue siendo superior a la media del conjunto de actividades económicas en España, que se sitúa en el 4%.
La paradoja ambiental: más actividad, menos consumo
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio para regiones con estrés hídrico como Andalucía es el desacoplamiento entre el crecimiento económico y el uso de recursos naturales. A pesar de que la actividad y la ocupación aumentaron, el consumo de agua del sector se redujo un 0,2% en el último dato disponible (2022), rompiendo la correlación histórica entre más turistas y mayor gasto hídrico.
En el ámbito energético, la tendencia es similar. Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) cayeron un 0,8% en 2023, a pesar de que las pernoctaciones crecieron por encima del 8% ese mismo año.
Y la intensidad energética, que mide la energía necesaria para generar un euro de valor añadido, se redujo un 1,4%, evidenciando una mayor eficiencia operativa en las instalaciones hoteleras.
Empleo y brecha salarial
En el plano social, el sector se reivindica como motor de estabilidad. La temporalidad, históricamente el talón de Aquiles del empleo turístico, se ha desplomado hasta el 8% en 2024, muy por debajo del 22% de la economía nacional, gracias en parte a la reforma laboral y al auge del fijo discontinuo.
Sin ir más lejos, el sector alcanzó un récord de afiliación en agosto de 2025, superando el medio millón de trabajadores.
Sin embargo, el informe de Cajamar y CEHAT no oculta los retos pendientes. Existe aún un notable gap salarial: los trabajadores de hostelería y restauración cobran un 18% menos que la media nacional en términos de salario por trabajador equivalente a tiempo completo.