La nueva apuesta de Uber: invertir 1.000 millones para desplegar hasta 50.000 robotaxis totalmente autónomos
Uber se alía con Rivian para desplegar miles de vehículos autónomos en varias ciudades y acelerar su expansión global hasta la próxima década
Uno de los coches Rivian. Foto: Rivian
Uber ha decidido dar un paso firme en la carrera por la movilidad del futuro con una inversión millonaria destinada a impulsar los robotaxis autónomos, una tecnología que promete transformar por completo el transporte urbano. La compañía ha sellado una alianza con Rivian para avanzar en el desarrollo y despliegue de una flota de vehículos sin conductor a gran escala.
El acuerdo contempla una inversión que podría superar los 1.000 millones de euros en los próximos años, lo que refleja la magnitud de la apuesta de la compañía por este modelo. En una primera fase, se prevé la puesta en marcha de miles de vehículos autónomos, con la intención de ampliar progresivamente la flota en función de los avances tecnológicos y regulatorios.
Este movimiento sitúa a Uber en una posición clave dentro de un sector cada vez más competitivo, donde grandes empresas tecnológicas y automovilísticas buscan liderar la transición hacia la conducción autónoma. La alianza con Rivian refuerza su estrategia de combinar software, plataforma y vehículos eléctricos en un mismo ecosistema.
De 10.000 a 50.000 robotaxis: el objetivo a largo plazo
El plan inicial contempla el despliegue de unos 10.000 robotaxis completamente autónomos en una primera fase, que servirán como base para escalar el proyecto. Estos vehículos estarán diseñados para operar sin conductor humano, integrándose directamente en la aplicación de Uber como una opción más para los usuarios.
A medio plazo, el acuerdo abre la puerta a una expansión mucho más ambiciosa, con la posibilidad de alcanzar hasta 50.000 unidades en circulación. Este crecimiento dependerá del cumplimiento de hitos tecnológicos clave, especialmente en lo relativo a la autonomía de nivel 4, que permite a los vehículos operar sin intervención humana en determinadas condiciones.
La colaboración también incluye la opción de adquirir decenas de miles de vehículos adicionales en los próximos años, lo que permitiría consolidar una red de robotaxis a gran escala. Este volumen situaría a Uber como uno de los principales operadores de movilidad autónoma a nivel internacional.
Ciudades clave y calendario de despliegue
Los primeros robotaxis comenzarán a operar en ciudades estratégicas como San Francisco y Miami a partir de 2028, dos entornos urbanos que ya cuentan con experiencia en pruebas de vehículos autónomos. Estas ubicaciones servirán como laboratorio para ajustar el funcionamiento del servicio antes de su expansión.
El plan de crecimiento contempla la llegada progresiva a nuevas ciudades hasta alcanzar alrededor de 25 mercados en 2031, incluyendo destinos en Estados Unidos, Canadá y Europa. Esta expansión estará condicionada por la aprobación regulatoria en cada país, un factor clave para el desarrollo del proyecto.
El objetivo final es construir una red global de movilidad autónoma integrada en la plataforma de Uber, donde los usuarios puedan solicitar un vehículo sin conductor de la misma forma que actualmente piden un coche con conductor. Este modelo busca ofrecer una alternativa más eficiente, segura y sostenible al transporte tradicional.
Tecnología y retos de la autonomía total
El desarrollo de robotaxis totalmente autónomos supone uno de los mayores desafíos tecnológicos del sector del automóvil, ya que implica garantizar la seguridad en entornos complejos y cambiantes. La colaboración entre Uber y Rivian pretende combinar la experiencia en software y datos con la capacidad de fabricación de vehículos eléctricos avanzados.
El objetivo es alcanzar un nivel de autonomía que permita a los vehículos operar sin supervisión humana, lo que requiere avances significativos en inteligencia artificial, sensores y sistemas de navegación. Este tipo de tecnología debe ser capaz de interpretar el entorno en tiempo real y tomar decisiones seguras en cualquier situación.
Además del reto tecnológico, el proyecto deberá superar importantes barreras regulatorias, ya que la legislación sobre vehículos autónomos varía entre países y regiones. La aprobación de estos sistemas será determinante para que el despliegue pueda realizarse según lo previsto.

Un cambio de modelo en la movilidad urbana
La apuesta por los robotaxis supone un cambio profundo en el modelo de negocio de la movilidad, donde el conductor deja de ser un elemento central. Este enfoque podría reducir costes operativos a largo plazo y mejorar la eficiencia del servicio, que podría operar durante más horas asegurando una disponibilidad inmediata en cualquier momento.
Para los usuarios, la llegada de vehículos autónomos puede traducirse en mayor disponibilidad y tiempos de espera más cortos, además de una experiencia de viaje más homogénea. Al eliminar la necesidad de conductor, el servicio podría funcionar de forma continua y adaptarse mejor a la demanda.
Desde el punto de vista ambiental, la combinación de vehículos eléctricos y conducción autónoma también podría contribuir a reducir emisiones, especialmente en entornos urbanos. Este aspecto encaja con la estrategia de muchas ciudades que buscan limitar el impacto del tráfico y fomentar soluciones más sostenibles.
Una carrera global por liderar el futuro del transporte
La inversión de Uber se enmarca en una competencia global por liderar el desarrollo de la conducción autónoma, donde participan tanto empresas tecnológicas como fabricantes tradicionales. En este contexto, las alianzas estratégicas se han convertido en una herramienta clave para acelerar la innovación.
El acuerdo con Rivian refuerza la posición de Uber frente a otros actores del sector, permitiéndole avanzar en un terreno donde la escala y la tecnología son determinantes. La capacidad de integrar estos vehículos en su plataforma le otorga una ventaja competitiva significativa.
Si el proyecto cumple sus objetivos, la movilidad urbana podría experimentar una transformación radical en la próxima década, con los robotaxis como protagonistas. La apuesta de Uber no solo busca anticiparse a ese futuro, sino también liderarlo desde una posición de fuerza en el mercado global.