Ybarra roza la rentabilidad en plena pugna con Migasa por el control accionarial
La compañía ha disparado su facturación hasta los 267,8 millones y ha recortado en pérdidas un 92% en un ejercicio marcado por la tensión societaria
Antigua fábrica de Ybarra en Dos Hermanas (Sevilla). Imagen: EP
Las últimas cuentas anuales de Grupo Ybarra Alimentación, correspondientes al ejercicio 2024, arrojan una fotografía financiera compleja que explica, en gran medida, la batalla judicial que mantienen sus dos accionistas al 50%: la familia Ybarra y el gigante aceitero Migasa.
La compañía ha logrado un vuelco operativo significativo, rozando el equilibrio presupuestario y disparando sus ventas, un escenario que ha endurecido las posiciones en la negociación por el control total de la empresa.
Según los documentos depositados, el grupo cerró 2024 con un resultado negativo de apenas 600.000 euros, un dato que supone una mejora drástica respecto al ejercicio anterior, cuando la compañía registró unos números rojos superiores a los 8 millones de euros. Esta reducción del 92% en las pérdidas permite a la familia Ybarra defender una valoración de la compañía superior a la estimada en años anteriores.
El conflicto entre los socios, que ha derivado en arbitrajes y procedimientos en el Juzgado Mercantil de Sevilla, tiene su origen en la discrepancia sobre la ejecución de la opción de compra que Migasa poseía sobre la otra mitad del capital.
En este sentido, las cuentas de 2024 se han convertido en el eje de la disputa: mientras la familia fundadora se ampara en la recuperación del negocio para no malvender, el balance revela debilidades estructurales que dan argumentos a la parte industrial.
Deuda abultada
El punto más crítico que revelan los estados financieros se encuentra en el fondo de maniobra. El informe de auditoría destaca que «la Sociedad presenta a 31 de diciembre de 2024 un fondo de maniobra negativo de 43 millones de euros», una cifra que ha empeorado respecto a los 33,6 millones negativos del año anterior.
Este desajuste técnico implica que las deudas a corto plazo de la empresa superan a sus activos realizables a corto plazo. De hecho, los administradores reconocen en la memoria que la aplicación del «principio de empresa en funcionamiento» está supeditada a que se mantenga el apoyo financiero de los socios y se renueven las pólizas de crédito, lo que otorga a Migasa una palanca de presión fundamental en el conflicto corporativo en curso.
En cuanto a la deuda bancaria, el pasivo del grupo sigue siendo abultado. El balance refleja una deuda con entidades de crédito que asciende a un total cercano a los 81,5 millones de euros. De esta cantidad, el grueso se concentra en el corto plazo, con vencimientos por valor de 59,6 millones de euros, mientras que la deuda a largo plazo se sitúa en los 21,8 millones.
Sin embargo, el desempeño comercial de la marca es indiscutible. La cifra de negocios alcanzó en 2024 un récord cercanos a los 268 millones de euros, lo que supone un incremento del 10% frente a los 243 millones facturados en 2023. Este crecimiento de casi 25 millones de euros valida la estrategia comercial y la fortaleza de la marca en los lineales, a pesar de la guerra interna en el consejo de administración.
Diversificación de riesgos
Más allá del conflicto accionarial, el informe de gestión desgrana la evolución operativa de la compañía en un entorno de mercado volátil. La empresa ha conseguido trasladar parte del incremento de costes al precio final sin destruir demanda, apoyándose en la fidelidad del consumidor hacia productos como sus mayonesas y salsas, que continúan siendo la locomotora de la rentabilidad bruta del grupo sevillano.
El comportamiento del mercado nacional ha sido el principal motor de este crecimiento. La recuperación del consumo en los hogares y el buen comportamiento del canal de hostelería y restauración tras la estabilización de los precios de las materias primas han permitido a Ybarra recuperar volúmenes de venta amenazados por la escalada inflacionista del aceite y el huevo.
En el capítulo de comercio exterior, Ybarra sigue consolidando su presencia internacional, aunque el mercado doméstico mantiene el peso hegemónico. Las exportaciones continúan siendo una vía estratégica para diversificar riesgos, especialmente en un momento donde la concentración de la distribución en España presiona los márgenes de los fabricantes.
Hacia productos con mayor beneficio
La estrategia de innovación también ocupa un lugar relevante en la memoria del ejercicio. La empresa ha continuado ampliando su portafolio con nuevas referencias en la categoría de salsas frías y aceites preparados, buscando nichos de mayor valor añadido que permitan mejorar el margen industrial y reducir la exposición a la venta de aceite a granel o con menor margen, un segmento tradicionalmente más volátil.
En el apartado de gastos, la contención ha sido clave para lograr ese resultado cercano al equilibrio. A pesar de las tensiones inflacionistas salariales y energéticas, la estructura de costes se ha mantenido bajo control relativo, lo que ha permitido que el aumento de la facturación se filtre hasta la última línea de la cuenta de resultados, revirtiendo casi en su totalidad las pérdidas millonarias del año precedente.