La Junta de Andalucía relega los ‘data centers’ en su pulso eléctrico con el Gobierno: apuesta «selectiva»
La Junta exige corregir su déficit del 40% en la red eléctrica y prioriza la industria y el hidrógeno verde frente a la computación masiva
Jorge Paradela, consejero de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía.
La Consejería de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía ha establecido un orden de prioridades en su negociación con el Gobierno central para la nueva planificación de la red eléctrica. En pleno debate sobre las infraestructuras de transporte de alta tensión, la administración autonómica ha optado por relegar los centros de procesamiento de datos al quinto lugar de sus reclamaciones.
De este modo, Andalucía se desmarca de otras comunidades autónomas que han situado a este tipo de instalaciones tecnológicas como su máxima prioridad de desarrollo.
El consejero, Jorge Paradela, ha detallado en su conversación con Economía Digital que la Junta ha configurado un ranking de necesidades energéticas en el que el primer puesto lo ocupa la industria. A continuación, se han situado los proyectos de hidrógeno verde y moléculas verdes, seguidos por el almacenamiento energético y las infraestructuras portuarias y clásicas.
Los centros de datos cierran esta lista de cinco ejes estratégicos. A pesar de esta clasificación, el Ejecutivo andaluz no descarta este nicho de mercado: «Nos queremos subir a ese carro, pero de manera selectiva».
Esta estrategia regional responde a un conflicto estructural con el Ministerio para la Transición Ecológica en torno al borrador de la planificación eléctrica. La Junta ha presentado recientemente sus alegaciones al documento estatal con la esperanza de contar con una planificación definitiva en el año 2026.
El principal argumento esgrime que Andalucía cuenta actualmente con una densidad de red eléctrica un 40% inferior a la media peninsular. En este sentido, la Consejería ha advertido que el borrador del Ejecutivo central dedica a la región menos del 12% del total de las inversiones previstas para el conjunto de España.
Estas cifras contrastan con el peso demográfico y económico de la comunidad autónoma, que representa el 18% de la población nacional y el 15% del consumo eléctrico. Además, desde el Gobierno autonómico han recordado que el territorio aporta entre el 25% y el 30% de la potencia renovable que se instala en el país desde hace 4 años.
Por ello, consideran que este momento de planificación resulta crítico para corregir la situación histórica de deficiencia en el transporte de energía.
Proyectos empresariales en Málaga, Granada y Sevilla
Respecto a la instalación física de los centros de datos, la Junta ha incluido en su propuesta de planificación aquellas iniciativas empresariales que considera especialmente maduras y relevantes. Estos proyectos tecnológicos se concentran fundamentalmente en Andalucía Oriental, sobre todo en las provincias de Málaga y Granada, y en Andalucía Occidental, con un foco específico en Sevilla.
El consejero de Industria, además, ha señalado que la disponibilidad de potencia es el paso previo para la viabilidad de estos desarrollos intensivos. Una vez que se asegure el suministro eléctrico, la administración ha avanzado que pondrá a disposición de estos centros los servicios de su unidad aceleradora de proyectos.
Consumo energético elevado
La cautela de la Junta frente al despliegue masivo de este tipo de infraestructuras se apoya también en el alto nivel de consumo que requieren. A modo de ejemplo, el titular de la cartera ha indicado que «una búsqueda en ChatGPT consume 10 veces más energía que una búsqueda en Google».
Por este motivo, la estrategia andaluza considera que el mayor valor añadido no reside en el mero alojamiento físico de la información, sino en la aplicación que se hace de la tecnología y de los datos. El objetivo marcado es centrar los esfuerzos en el uso de la inteligencia artificial en áreas clave como la sanidad, la prestación de servicios públicos o el propio tejido industrial.
Todo este planteamiento institucional se enmarca dentro de un mandato expreso del Ejecutivo andaluz para transformar el modelo productivo de la comunidad. La hoja de ruta pretende consolidar la industria y la tecnología como dos nuevos motores económicos, sumándolos a los tradicionales sectores del turismo y la agroindustria.
Los balances aportados por la Consejería respaldan este enfoque, ya que la industria ha aportado el 28,5% del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) regional y ha generado 24.500 empleos nuevos en este último año.
Hoja de ruta digital
Paralelamente a esta estrategia industrial, Andalucía se ha consolidado como la tercera economía digital de España, situándose únicamente por detrás de Madrid y Cataluña, pero creciendo a tasas superiores en empleo digital y en creación de empresas de alta intensidad tecnológica.
Dentro de su estrategia digital, la región fomenta el ecosistema emprendedor y facilita la capacitación de la ciudadanía mediante herramientas de proximidad. Al mismo tiempo, impulsa infraestructuras públicas propias, como el Centro de Inteligencia Artificial autonómico, el Centro de Ciberseguridad de Málaga y un supercentro de datos en fase de construcción en la capital hispalense.
El reto a medio plazo de la administración es superar la media de la Unión Europea en el índice de intensidad digital empresarial y en la prestación de servicios públicos electrónicos.