Acciona, por fin, se queda con Aigües Ter Llobregat

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La operación se firma pocos minutos antes de que se constituya el nuevo Ejecutivo de la Generalitat

Cristina Farrés

En primer término, Luis Castilla, presidente de Acciona Agua y Pau Villòria, secretario general del departamento de Territori
En primer término, Luis Castilla, presidente de Acciona Agua y Pau Villòria, secretario general del departamento de Territori

27 de diciembre de 2012 (17:50 CET)

La Generaliat de Catalunya tiene desde este jueves por la tarde 1.000 millones de euros menos de déficit público. En los últimos momentos de la novena legislatura, la concesionaria encabezada por Acciona ha firmado el contrato de gestión de Aigües Ter Llobregat (ATLL) y ha hecho efectivo el pago del primer tramo del cánon, por un total de 298,65 millones de euros.

Los socios de la concesionaria han conseguido la financiación gracias a un crédito sindicado liderado por Banco Santander, según fuentes del mercado. El resto del importe se pagará durante el medio siglo que dure la concesión.

Firma el secretario en funciones

Pero no ha sido el conseller en funciones del departamento de Territori i Sostenibilitat, Lluís Recoder, quien ha rubricado la operación que defendió a capa y espada. Tampoco el nuevo responsable del ámbito, Santi Vila, quien asume la cartera sin tomar ninguna decisión ni compromiso con la polémica concesión.

Ha sido el secretario general de Territori i Sostenibilitat en funciones, Pau Villòria, quien ha dado el visto bueno final a la privatización representando a la Generalitat pocos minutos antes de que finalizara su tarea en el Govern. Queda en el aire saber si Vila incluirá su nombre en el organigrama que diseña para el departamento.

Alcance del contrato

La concesión será efectiva a partir del próximo 1 de enero. La filial Acciona Agua y el banco de inversiones brasileño BTG Pactual, con el 39% de la propiedad cada uno, junto a varios hombres de negocios barceloneses (Ferràn Rodés y Manuel Torreblanca) abastecerán de agua a unos cinco millones de catalanes que viven en Barcelona y su área de influencia. Gestionarán dos grandes potabilizadoras (de los municipios de Abrera y Cardedeu), dos desalinizadoras (Prat del Llobregat y Tordera), varias estaciones de implusión, depósitos y más de 900 kilómetros de tuberías.

Es decir, todos los servicios necesarios para abastecer de agua potable a los depósitos de los municipios desde el lugar en el que se capta el recurso. Durante los próximos 50 años tendrán que mejorar el servicio con varias inversiones detalladas en la oferta que presentaron.

Batalla legal

Pero la firma de la concesión no significa cerrar del todo la operación. Queda pendiente resolver, ya en los tribunales, los recursos que ha presentado el rival de la multinacional presidida por José Manuel Entrecanales en este proceso, Aguas de Barcelona (Agbar).

El último movimiento legal ha sido presentar, por tercera vez, una apelación para poder consultar la documentación que presentó Acciona en el concurso público. Recoder se ha negado en redondo a enseñar a la gestora con sede en Barcelona la oferta económica de su rival, a pesar de que el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) se lo ha ordenado en dos interlocutorias.

Tercer litigio


El grupo de Entrecanales prometió un precio de tarifa más baja que Agbar, el extremo que se valoró más en el concurso, por encima de la oferta técnica. En este ámbito, la propuesta del grupo con sede en Barcelona quedó muy por encima que la de la multinacional madrileña.

Agbar ha acudido ante el comité de mediación de la Generalitat, el Órgano Administrativo de Recursos Contractuales de Catalunya (Oarcc), según afirman fuentes empresariales. El paso previo a acudir de nuevo ante el TSJC. Si llega a presentarlo, sería el tercer litigio entre la compañía encabezada por Ángel Simón y la Generalitat antes de impugnar el concurso público.
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