Alimentaria peligra

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La multinacional de ferias Reed Exhibitions decide retirarse de España y pone a la venta su participación. Fira de BCN ultima una oferta para mantener vivo el certamen líder de la capital catalana

Última edición de Alimentaria | Reed

19 de noviembre de 2012 (20:23 CET)

La principal feria que se celebra en Barcelona es Alimentaria. Reed Exhibitions, propietaria del 50% de Alimentaria Exhibitions, ha decidido en sus cuarteles generales de Londres reestructurar sus posiciones en España y abandonar esa inversión que en otros momentos fue estratégica y de gran rentabilidad. La decisión no ha cogido por sorpresa a los responsables de Fira de Barcelona, propietarios del otro 50% del capital y de un derecho preferente de tanteo. Intentan quedarse con el control del certamen alimentario, uno de los emblemas de la actividad ferial barcelonesa.

Desde la capital británica se ha imprimido la directriz de abandonar el mercado español. El grupo multinacional, líder en el mundo en la organización de eventos feriales, considera que la situación económica sólo permite hacer rentable una feria por sector de actividad y por continente. Aunque Alimentaria es el buque insignia de la actividad ferial barcelonesa, los propietarios del 50% están decididos a dejar el negocio mientras sea rentable por sus previsiones de que deje de serlo en breve.

Filial ibérica

Por eso han acelerado las conversaciones para desprenderse de su capital en la sociedad Alimentaria Exhibitions, una joint venture con Fira de Barcelona que ha explotado el salón y que, además, controla los certámenes Barcelona Tecnología Alimentaria y el equivalente a Alimentaria en Lisboa. La filial ibérica de Reed ha obtenido importantes recursos gracias a la feria barcelonesa, pero mantiene cuentas de explotación en las otras dos ferias que hacen aconsejable la desinversión, según han explicado fuentes de la multinacional londinense.

Las negociaciones las ha centralizado la dirección de Reed en Londres. En este proceso ha dejado de lado en las conversaciones a los ejecutivos del grupo en Reed Iberia, la filial para España y Portugal. Los máximos responsables internacionales consideran que los directivos españoles están sometidos a gran presión para mantener su empleo y su status quo en el ámbito ferial y, en consecuencia, no son interlocutores válidos en la negociación con la feria barcelonesa.

Consejo de administración fallido

La situación debía tratarse el pasado martes en un consejo de administración convocado por Fira de Barcelona. La reunión, sin embargo, hubo de suspenderse por la falta de asistencia de los consejeros, lo que impidió sumar el quórum necesario, según han confirmado fuentes de la institución barcelonesa. Sin embargo, altos directivos de la institución ferial habrían entregado días después una oferta que valora el 50% del capital en alrededor de cinco millones de euros a los responsables de Reed.

La multinacional aspira a vender su participación en las ferias alimentarias de la Península Ibérica a un precio más alto y está dispuesta a entregar su capital al mejor postor. En los últimos días ha negociado con diversos operadores internacionales. Sostienen que su retirada es una decisión estratégica basada en la decadencia de las ferias tradicionales que no son líderes. Además, entienden que el SIAL, de París, es la primera feria del mundo del sector alimentario por lo que la competencia de Barcelona resulta díficil de mantener.

Barcelona intenta retenerla

Sin embargo, desde el entorno ferial barcelonés reiteran que Alimentaria es una de las ferias más rentables del sur de Europa y que la institución catalana, en la que participan la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y la Cámara de Comercio de Barcelona, hará todo lo posible para garantizar la continuidad de este certamen, el más importante de cuantos se celebran en la Ciudad Condal en la actualidad.

Esas mismas fuentes admiten que las conversaciones con Reed se encuentran abiertas, aunque niegan que la oferta formal haya sido presentada. De hecho, es una obviedad porque el consejo de administración que debía reunirse para tratar la eventual compra no pudo hacerlo por las dificultades de constitución del órgano de gobierno que se produjeron.
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