El presidente de Banc Sabadell, Josep Oliu. EFE
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El banco de Josep Oliu ultima un plan de prejubilaciones y de bajas voluntarias incentivadas para paliar los efectos de la crisis del coronavirus

Madrid, 28 de octubre de 2020 (15:52 CET)

La crisis del coronavirus continúa destruyendo empleo en la banca española. Banc Sabadell ha sido el último en sumarse a esta oleada de despidos con un plan para recortar entre 1.500 y 2.000 puestos de trabajo en sus sucursales. Una operación para la que ya han empezado a tantear a los sindicatos.

El banco catalán planea eliminar entre un 10% y un 15% de su plantilla total en España, conformada por más de 17.000 trabajadores, según adelantó El Confidencial y han confirmado fuentes sindicales a Economía Digital. Una drástica respuesta ante el nuevo contexto económico de la Covid-19, que ha provocado ya el cierre de más de 250 oficinas repartidas por todo el país.

La dirección del banco tratará de pactar la mayor parte de las salidas con los sindicatos para que sean lo menos traumáticas posible. El objetivo es ofrecer a los empleados de mayor edad el acceso a prejubilaciones y combinarlo con bajas voluntarias incentivadas. Una estrategia para paliar al máximo un golpe que afectará a uno de cada diez empleados.

El Sabadell afronta con este movimiento una transformación que le encaminará cada vez más hacia un banco más digital. Un cambio de rumbo en un momento en el que el sector se enfrenta a un nuevo escenario de transformaciones, tras el acuerdo para la fusión de Caixabank y Bankia, que les convertirá en el primer banco de España.

La entidad de Josep Oliu ha tanteado el mercado en busca también de un socio con el que aliarse pero no está dispuesto a dar ningún paso en falso hasta mediados de 2021, cuando dispondrá de mayor información sobre el impacto del coronavirus en su cuenta de resultados. BBVA y Kutxabank son dos de los principales aspirantes para esta nueva fusión.

El Sabadell protagoniza la tercera operación de recortes del sector 

La decisión del Sabadell recortar hasta 2.000 puestos de trabajo ha supuesto un golpe más para los trabajadores del sector bancario que afrontan en los últimos meses un escenario negro de despidos.

La decisión llega solo un día después de que se hiciese público que Banco Santander prepara un reajuste de 3.000 puestos de trabajo en la entidad, lo que representa aproximadamente el 11% de la plantilla total. La entidad presidida por Ana Botín ultima su salida en forma de un expediente de regulación de empleo para hacer frente a sus últimos resultados económicos.

Paralelamente, los empleados de Caixabank y de Bankia siguen pendientes del plan de reestructuración que las dos entidades llevarán a cabo cuando formalicen su unión bajo una misma marca. Los analistas apuntan que entre 5.000 y 10.000 empleados podrían perder su puesto de trabajo como resultado de la eliminación de las duplicidades en servicios y oficinas.

El 2020 se ha convertido en un año negro para los trabajadores de la banca española que encadenan más de una década de despidos. En los últimos 12 años, más de 135.000 trabajadores han perdido su puesto de trabajo en las sucursales. El sector ha perdido casi a la mitad de la plantilla desde el 2008, cuando se inició la crisis financiera mundial.

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