Sucursal del Banco Santander / EFE
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La compañía presidida por Ana Botín baraja que el ajuste laboral afecte al 11% de la plantilla

Madrid, 27 de octubre de 2020 (10:53 CET)

Ante el impacto del coronavirus en el negocio bancario, Banco Santander ultima un expediente de regulación de empleo (ERE). La entidad presidida por Ana Botín baraja un ajuste de 3.000 empleos que ascendería aproximadamente al 11% de la plantilla. 

La noticia llega el mismo día que el banco ha presentado sus resultados del tercer trimestre del año. El Santander, según ha comunicado a primera hora ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), obtuvo un beneficio de 3.658 millones de euros en los nueve primeros meses del año, un 41% menos que en el mismo periodo de 2019.

Sobre el ajuste laboral, adelantado por Expansión, los sindicatos ya han salido al paso. "CCOO manifiesta su más enérgica repulsa a una forma de actuar que dinamita todos los puentes con el sindicato mayoritario del banco", han lamentado los trabajadores en un mensaje lanzado a través de las redes sociales.

La propia Ana Botín se ha referido a este hipotético ajuste en la junta general que se celebra este martes, afirmando que si hay recortes de plantilla, los primeros en saberlo seran los representantes de la plantilla.

El nuevo ERE sería el segundo de la entidad financiera en menos de un año. El último se llevó a cabo en noviembre de 2019, con la salida de 3.069 empleados. Ese ajuste tuvo como objetivo reducir las duplicidades producidas tras la absorción del Banco Popular.

Los efectos del coronavirus sobre el negocio bancario

Este nuevo recorte de plantilla estaría motivado por la crisis del coronavirus, aunque también a otras tendencias del negocio bancario, en el que el uso de los canales digitales del banco está cada vez más en auge.

En uno de sus encuentros virtuales con la plantilla, Ana Botín trasladó que el Santander ha adelantado en el ámbito digital un lustro por el cambio de hábitos durante la crisis sanitaria.

Por su condición de servicio esencial, la banca no se ha acogido a la fórmula de los Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTE), el escudo del Gobierno habilitado tras la crisis del coronavirus que maquilla el número de desempleados. El sector operó durante el confinamiento y la posterior desescalada.

Queda por ver cómo queda el mapa bancario en España, ya que también está previsto que la fusión por absorción de Bankia por parte de Caixabank también se traduzca a menos empleados. Las estimaciones apuntan a que 8.000 de los 51.000 empleados actuales saldrán del sector.


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