Bañuelos avista recuperar parte de los 15 millones puestos en Amper

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REFINANCIACIÓN ENCAMINADA

Juan Carlos Martínez

Enrique Bañuelos, arriba, y el presidente de Amper, Jaime Espinosa de los Monteros
Enrique Bañuelos, arriba, y el presidente de Amper, Jaime Espinosa de los Monteros

desde Madrid , 09 de abril de 2015 (22:12 CET)

El empresario valenciano Enrique Bañuelos tiene el foco puesto en otros negocios, especialmente en BCN World –o como finalmente se llame, si es que llega a llamarse de alguna manera–, el complejo de casinos proyectado junto al parque recreativo Port Aventura, en Tarragona, pero no pierde de vista todo lo que sucede en torno a Amper por la cuenta que le trae.

La empresa tecnológica en la que, de manera sorprendente, recaló hace casi tres años tras dejar atrás su periplo por tierras brasileñas y de la que salió hace un año, no sin antes dejarlo todo atado y bien atado para recuperar todo o parte de los 15 millones aportados en sendas ampliaciones de capital.

La carta de Bañuelos

Lo hizo Bañuelos metiendo en liza a Jaime Espinosa de los Monteros, el actual presidente de Amper. En marzo de 2014, ambos firmaron un acuerdo por el que Veremonte –la empresa de Bañuelos– transmitía a Emilanteos –la sociedad controlada por Espinosa de los Monteros– 8,83 millones de acciones, representativas del 20,26% de la tecnológica.

La jugada era redonda, de haber salido, pero no salió. Se buscaba a un inversor que comprara dichos títulos a Emilanteos, para que una vez vendidos efectuara el compromiso de pago a la empresa de Bañuelos. Primero, Slon Capital, y, después, Sherpa Capital declinaron la oferta. Y todo quedó en nada.

A punto de agotar el preconcurso

En diciembre de 2014, con el agua al cuello, sin posibilidad de que nadie inyectara un euro y con los 22 bancos acreedores del crédito sindicado de 120 millones negándose a aceptar más prórrogas para renunciar a iniciar la ejecución de garantías, a Amper no le quedó otra que acogerse al preconcurso de acreedores. Ganaba cuatro meses para evitar la quiebra. Un plazo que se agotaba la próxima semana.

Al final, lo ha logrado. Resultaba condición sine qua non que los bancos aceptaran refinanciar la deuda bruta de 170 millones (120 millones netos), y ayer jueves la empresa comunicaba a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la buena nueva. Que más de un 90% de las entidades financieras acreedoras han aceptado refinanciar el nuevo contrato de financiación sindicada.

Ahora, una vez firmado el contrato ante notario se iniciaría, en su caso, el procedimiento de homologación del contrato ante el Juzgado de lo Mercantil respecto de las entidades financieras que no se hubieran adherido al acuerdo.

Paso a la ampliación

Con esta adhesión, los bancos aceptan las condiciones en que se llevará a cabo la posterior ampliación de capital aprobada por Amper en la junta extraordinaria del pasado 15 de marzo.

En el sentido de convertir el 87,5 de la deuda (105 de los 120 millones que adeuda el grupo Amper en España) en 185 millones de acciones con un valor nominal de 5 céntimos por acción (o sea, 9,25 millones), quedando como préstamos garantizados los 15 millones de restantes. De esta manera, las entidades financieras reconocerán una reducción de la deuda en España de 95,75 millones de euros.

Suscripción preferente

Además de contar con el visto de bueno de los bancos, el éxito de la ampliación de capital pasa por la necesidad de que los actuales accionistas de Amper suscriban un mínimo de 16 de los 20 millones previstos en el periodo de suscripción preferente. O sea 320 millones de acciones. Cada accionista podrá suscribir 23 acciones nuevas a 5 céntimos por cada dos antiguas.

La quinta parte de las nuevas acciones (más de 101 millones de títulos) deberían ser suscritas por el propio presidente de Amper, Jaime Espinosa de los Monteros, por el 20,26% del capital que ostenta, con un desembolso de más de 5 millones de euros.

Previsiones de futuro

Si todo sale de acuerdo a lo previsto, Amper vería reducida su deuda en casi 100 millones, lograría 25 millones de capital y su patrimonio neto pasaría de los actuales 98 millones negativos a quedarse en positivo con 35.

Y en sus previsiones de negocio futuro contempla elevar las ventas de los 150 millones facturados en 2015 a superar los 240 millones en 2017, y cuadruplicar el ebitda, en ese mismo periodo, de 8,7 a 34,7 millones.

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