Basf reclama una política industrial fuerte al Gobierno

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RESULTADOS

Cristina Farrés

Carles Navarro, director comercial; Erwin Rauhe, vicepresidente y consejero delegado; Joan Maria Garcia Girona, director de centros de producción
Carles Navarro, director comercial; Erwin Rauhe, vicepresidente y consejero delegado; Joan Maria Garcia Girona, director de centros de producción

06 de junio de 2012 (21:08 CET)

La multinacional química Basf ha cerrado el ejercicio 2011 alcanzando un récord de ventas en España. Ha alcanzado los 1.537 millones de euros, el 17% más que el año anterior, y finaliza la integración de Cognis, una compañía que compró en 2010 por 3.100 millones de euros. Este año multiplicará la inversión en España hasta los 40 millones, que irán directamente a inversión corriente. Una fotografía que muy pocas compañías se pueden permitir y que usan para reclamar alto y claro al Gobierno central una política industrial fuerte.

“La echamos de menos, no hay una concepción de política industrial como país”, afirma el director de centros de producción Basf en España, Joan Maria Garcia Girona, en declaraciones a Economía Digital. De hecho, asegura que el plan de inversiones de 2012 está asegurado “con proyectos con nombre y apellidos”, pero vinculan la hoja de ruta hasta 2016 a la actitud del Ejecutivo.

Reclamaciones

La dirección de Basf España, encabezada por Erwin Rauhe, es muy clara en las tres demandas que ha puesto encima de la mesa tanto de Mariano Rajoy como de Artur Mas, ya que su principal centro de producción se encuentra en Tarragona. Reclaman un marco normativo más estable, costes energéticos más competitivos y conexiones logísticas equiparables a las del centro y norte de Europa.

“Son cosas de sentido común”, remarca Garcia Girona. Recuerdan que una inversión en el sector se materializa en varios años, por la complejidad de las plantas y centros de producción. Quieren que en todo este tiempo la regulación no cambie sustancialmente. “No puede ser que cada año tengamos novedades y no sólo en temas medioambientales, también en licencias o transportes”.

Asimismo, tachan de falta de competitividad el sistema eléctrico actual, quieren que sea más beneficioso por los grandes consumidores; y exigen vías de transporte que hace años que están en el tintero de Moncloa, como el Corredor Mediterráneo o la A27 de Tarragona.

Laboral

En cuanto a los centros de producción, Basf no prevé hacer ninguna gran adquisición en el ejercicio presente. Tiene cash flow, pero apuestan por compañías de mucha innovación “o que trabajen con un producto que ya existe al que dan una nueva funcionalidad”. Es decir, seguir la línea de los últimos dos años.

Aseguran que la racionalización productiva se completó con el cierre de la factoría de Palau-solità i Plegamans y que mantendrán los costes laborales.

Para 2012 --“un año muy difícil” según Rauhe-- esperan cumplir llegar a cumplir con el objetivo mundial de Basf en el último trimestre: repetir los mismos resultados que el ejercicio 2011. Comentan que 2012 ha empezado muy mal, pero son optimistas en una recuperación a finales de año.
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