Caixabank y El Corte Inglés compiten por el transporte de BCN

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Los consorcios que lideran ambas entidades son los únicos que han llegado a la fase final de la privatización del sistema tarifario integrado del área metropolitana

08 de mayo de 2014 (21:25 CET)

La privatización del sistema de tarifas del transporte público del área metropolitana de Barcelona llega a su fase final. Los consorcios liderados por Caixabank y El Corte Inglés compiten ahora por conseguir un contrato de casi 15 años con un valor estimado inicial de 66 millones de euros que ha llegado a los 72, indican fuentes del sector. Es el de mayor cuantía que en estos momentos está pendiente de licitación en Catalunya.

Otras dos compañías han quedado fuera del proceso. Se trata de la agrupación de IBM con Televent y la de Ricoh, Prodata y Mastercard. La exclusión del proceso les permitirá recuperar el medio millón de euros que exigía la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) como garantía de depósito para participar.

Adjudicación en junio

La adjudicación final se hará en junio, indican los mismos interlocutores. La institución integrada por la Generalitat de Catalunya, varias administraciones locales (Ayuntamiento de Barcelona, Transports Metropolitans de Barcelona y otros consistorios con servicios de transporte urbano) debe decidir en las próximas semanas si encarga la modernización del sistema a la unión de Caixabank, Indra, Fujitsu y Marfina o a la del departamento de informática de El Corte Inglés, ETRA, una filial de Xerox y 10 empresas locales del sector.

El objetivo de este concurso, denominado T-Mobilitat, es buscar a un privado que se ocupe de desarrollar, implementar y gestionar un nuevo modelo tecnológico para un sistema que usan 253 municipios y 5,6 millones de personas. Actualmente se hace mediante tarjetas con bandas magnéticas, una tecnología que la propia ATM reconoce que está obsoleta. La recaudación por la venta de títulos llegó a los 451,85 millones de euros (sin IVA) en el ejercicio 2012.

Innovación tecnológica

El reto que tendrá quien se lleve finalmente el gato al agua será desarrollar un sistema de pago sin contacto para toda la red, ampliar el sistema tarifario integrado a todo el ámbito catalán y dotar al grupo de una verdadera oficina de atención al cliente, personal y on line.

El contrato de licitación indica que la inversión mínima requerida son 60 millones de euros, ya que correrá a su cargo toda la infraestructura que se necesite para conseguirlo. Desde desarrollar el software a comprar e instalar el hardware en toda Catalunya. Esto incluye la actualización de las barreras de entrada a las estaciones de tren, metro, tranvía o autobús.

Rebaja del precio del transporte

También se pone el acento en la definición del cliente. El grupo dirigido por Josep Anton Grau quiere disponer de una base de datos de los usuarios con información sobre el uso que hacen de la red, permitir anular tarjetas o resolver incidencias, entre otras cuestiones. Incluso abre la puerta a introducir rebajas en el precio del billete a raíz de esta innovación. ATM ha planteado una tarjeta personal que tenga en cuenta el uso que se hace del transporte público y que rebaje el precio del viaje a mayor utilización.

De esta forma, espera acabar con las protestas ciudadanas por el incremento de tarifas que se aprueba cada año. En un entorno de crisis, el precio de los billetes no han dejado de subir. La institución arrastra una deuda de 540 millones de euros que está forzada a rebajar. Alega que el cuadro financiero le impide aprobar una congelación o rebaja del precio del billete. Asimismo, también esperan acabar con la falsificación de títulos.

La privatización del sistema de tarifas no es la única iniciativa de ATM para recortar pérdidas. De forma paralela al proceso, prepara un plan para reducir la deuda.
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