El castigado negocio de Accenture España lastra los resultados del grupo

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Los ajustes presupuestarios de las empresas reducen los ingresos un 20% desde 2008

27 de abril de 2014 (21:13 CET)

Cuando en 2008 se desencadenó la crisis económica, la filial española de la consultora Accenture alcanzaba sus mejores números, con una facturación en ese año fiscal --el que va de septiembre de 2007 a agosto de 2008-- que rozaba los 1.000 millones de euros.

Desde entonces, la sociedad presidida por Vicente Moreno ha ido perdiendo peso. No en el conjunto del sector de la consultoría en España, pero sí en la aportación a las cuentas de la multinacional. Retrocesos anuales en la cifra de negocios --salvo el repunte del año fiscal 2012-- hasta los 776 millones de euros facturados a finales de agosto de 2013, que contrastan con el progresivo incremente registrado en el conjunto del grupo. 

Facturación sostenida y menos beneficios


Tras el impacto inicial, que supuso reducir los ingresos en 2.000 millones de dólares, la multinacional estadounidense ha podido enderezar el rumbo hasta llevar la facturación, en 2013, a casi 29.000 millones de dólares. Habrá que ver en agosto, cuando cierren su año fiscal, cómo han ido las cosas en el presente ejercicio. Si se mantiene la tendencia registrada hasta el cierre de su primer semestre –el que acaba en febrero– todo apunta a que se superarán los 30.000 millones de facturación, aunque con una detracción de beneficios en el entorno del 20%.

En España, la crisis echó por tierra aquellos cálculos que se hacía Moreno en 2005 de incrementar tanto facturación como plantilla un 60% hasta 2010. La cifra de negocios en ese lustro, entre 2005 y 2010, aumentó apenas un 20% y la plantilla, lejos de crecer, se vio mermada, en ese periodo, en unos 1.000 efectivos, hasta esos 9.000 que se mantienen hoy. Lo que sí ha logrado la estrategia entonces iniciada por Accenture ha sido encauzar el negocio de clientes españoles fuera de España, procediendo ya un tercio de los ingresos de estos trabajos realizados en el exterior.

Sin dinero para tecnología

Tanto Accenture como el resto de empresas consultoras han visto cómo, en los últimos años, el sector de las tecnologías de la información, las TI, se ha resentido a todos los niveles, especialmente en el caso de las Administraciones Públicas, como consecuencia del drástico ajuste presupuestario acometido. Tampoco las pymes parecen tirar del carro, siendo apenas un 20% las que cuentan con partidas destinadas a aspectos tales como la simple renovación de software.

Dentro de esta caída generalizada registrada en la consultoría en los últimos años, los servicios de outsourcing habían logrado sanear las cuentas de los grandes proveedores, como es el caso de Accenture. Pero también en este terreno han llegado los recortes. Las empresas siguen externalizando las actividades marginales de su actividad principal, pero exigen contratos más ajustados en precios y una demanda de proveedores especializados para áreas y proyectos concretos, capaces de asumir contratos de menor valor, ejecutados en el menor tiempo posible, y abiertos a una reestructuración permanente.

Vuelta de tuerca al 'outsourcing'

Esta adaptación a las nuevas circunstancias de los clientes pasa por superar el modelo tradicional de outsourcing, basado en contratos un tanto anquilosados de gestión y mantenimiento, por otros acuerdos más flexibles, especialmente en entornos con mayor impacto en la actividad, como el business inteligente, las ventas, las compras o las finanzas, con la implantación de aplicaciones, casi permanente, en busca de la constante reducción de costes operativos. 

Y es este campo de ofrecer al cliente los últimos productos y de implementarlos en el menor tiempo posible donde Accenture y el resto de grandes consultoras, como IBM, Indra, Atos Origin, T-Systems o Everis, que controlan dos tercios del negocio del outsourcing de aplicaciones, se están afanando en estos momentos.

Adaptación permanente

El lanzamiento de nuevos productos y su rápida aplicación han sido determinantes, por ejemplo, para que el grupo audiovisual Mediaset acabe de encargar a Accenture la creación y gestión de Mediaset Infinity, un servicio que ofrece películas y programas de televisión bajo demanda para dispositivos basados en IP como decodificadores, PC, tabletas, televisiores conectados a Internet y videoconsolas.

También han confiado en la consultora presidida por Vicente Moreno gobiernos autónomos como los de Andalucía o Canarias, para modernizar el sistema de recursos humanos en la Consejería de Educación y el sistema informático de gestión procesal de la Consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad, respectivamente. Este parece ser el camino que toca transitar ahora. Muchos pequeños contratos y adaptados de manera permanente para tratar de alcanzar las cotas de negocio registradas hace seis años.
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