Los miembros del consejo de administración de Aena en la junta de accionistas celebrada el pasado abril. | EFE

El consejo de Aena se harta de Íñigo de la Serna

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Los empresarios que conforman el Consejo de Administración de Aena se sienten inútiles ante el constante bloqueo del Ministerio de Fomento a sus acuerdos

Barcelona, 28 de septiembre de 2017 (04:55 CET)

La marcha del presidente de Aena, José Manuel Vargas, es sólo la punta del iceberg de un conflicto mucho más profundo en la organización del gestor aeroportuario: la pugna por funcionar como una empresa pública o como un gigante del IBEX 35. Con la titularidad pública como vencedora, los empresarios del consejo de administración ya se muestran hastiados por las injerencias del Ministerio de Fomento en el devenir de la empresa.

Si la salida de Vargas esconde la imposibilidad de imponer su modelo en la sociedad, el adiós del consejero Simón Pedro Barceló no anda desencaminado. “Considera que se ha acabado una etapa”, explican fuentes oficiales. No obstante, otras voces ligan las razones del dirigente del Grupo Barceló a las de Vargas: la imposibilidad de pilotar Aena hacia una organización de funcionamiento privado.

El descontento del directivo del sector turístico se extiende a la gran mayoría de consejeros independientes y al representante del fondo TCI (11,3%). “Se sienten desacreditados por el Consejo de Ministros y el Ministerio de Fomento”, señalan voces cercanas al órgano. El sindicato minoritario CSIF no descarta que se produzcan más dimisiones.

El consejo de Aena se topó con las trabas del Gobierno en sus últimas grandes decisiones

El consejo de administración apenas tomó ninguna decisión trascendente en el último año. “Se trata de una compañía autosuficiente, con órganos regulados, y cotizada; no somos Renfe, por ejemplo”, comparan.

La lista de supuestos agravios es larga. Mientras Aena aprobó la congelación de las tasas a las aerolíneas entre 2017 y 2021, el Gobierno desautorizó el acuerdo del órgano y rebajó el impuesto al ritmo del 11% para el mismo periodo.

La expansión también fue motivo de discusión. El consejo dio el visto bueno la participación del gestor en el concurso de varios aeropuertos brasileños camino de privatizarse. En marzo, la Oficina Económica de Moncloa vetó la candidatura para hacerse con el control de los aeródromos de Porto Alegre, Florianópolis, Salvador de Bahía y Fortaleza por las próximas dos décadas.

Un tercer conflicto nació por el lanzamiento de una opa sobre la compañía de infraestructuras Abertis. Si el órgano se posicionó a favor del asalto impulsado por la ambición de los fondos y del propio Vargas, el Gobierno de Mariano Rajoy declinó la adquisición debido a que obligaría a la privatización del gestor.

Una lucha también económica

Además, la batalla también tiene un trasfondo económico. Ser consejero de Aena es mucho menos rentable que hacerlo en cualquier otra gran empresa del IBEX 35. Amancio López (Hotusa) y José Luis Bonet (Freixenet) percibieron alrededor de 10.000 euros por su presencia en el gestor aeroportuario a lo largo de 2016. En cambio, las remuneraciones de los consejeros en empresas con una capitalización similar, como Endesa y Repsol, rondan los 300.000 euros anuales.

Las limitaciones públicas no sólo afectaron a la cúpula. También propiciaron que varios altos ejecutivos abandonaran la empresa en los últimos meses. La más reciente fue la de Fernando Echegaray, que dejó su cargo para incorporarse a Aéroports de París (ADP).

El Gobierno puede recuperar el control del consejo tras las marchas de Vargas y Barceló

Las salidas de Vargas y Barceló abren una oportunidad al Ministerio de Fomento: recuperar el consejo. Formado por siete representantes de la cartera pública, uno del fondo TCI, seis independientes --ahora cinco: Amancio López, José Luis Bonet, Jaime Terceiro, Juan Ignacio Acha-Orbea Echeverría, Eduardo Fernández-Cuesta Luca de Tena-- y el presidente, las votaciones terminaban en muchas ocasiones con minoría para el Gobierno.

Ahora, el ministro Íñigo de la Serna tiene la oportunidad de recuperar el control del organismo. El nuevo presidente y el sillón dejado por Barceló deberían devolver el mando a Moncloa. No obstante, el proceso decisorio también está en entredicho: si fuentes del Ministerio sugieren que la elección la tomará el Consejo de Ministros, desde Aena recuerdan que debe ser el consejo de administración el que escoja a sus nuevos dirigentes.

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