El Govern pasa la patata caliente de la representatividad a las patronales

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La conselleria de Treball pide a Foment, Pimec y Fepime que pacten su representatividad y la establece en el 33% cada una mientras se ponen de acuerdo 

Xavier Alegret

Josep González, a la derecha, y Joaquim Gay de Montellà, a su lado, con Artur Mas y los líderes sindicales catalanes / EFE
Josep González, a la derecha, y Joaquim Gay de Montellà, a su lado, con Artur Mas y los líderes sindicales catalanes / EFE

Barcelona, 01 de abril de 2016 (16:58 CET)

Tras las últimas decisiones judiciales, que, como avanzó Economía Digital, dictaban la vuelta de Fepime a las mesas de negociación, el nuevo Govern ha decidido inhibirse y que sean las patronales las que se pongan de acuerdo. Así lo ha manifestado este viernes la conselleria de Treball, que mientras se resuelve el asunto, ha repartido salomónicamente la representatividad: 33% para Foment del Treball, 33% para Pimec y 33% para Fepime.  

La consellera de Treball, Dolors Bassa, procede del mundo sindical –cuando fue nombrada era secretaria general de la UGT en Girona– y entiende los conflictos que hay entre los agentes sociales por la representatividad institucional, que permite a las organizaciones estar en las mesas de concertación social de organismos como el servicio público de empleo.

El modelo de los sindicatos

Los dos grandes sindicatos, CCOO y UGT, se reparten la representatividad al 50% por mutuo acuerdo, y Bassa ha decidido pasar página al intento de ordenar la representatividad de su predecesor, Felip Puig, y que sean las patronales las que, como los sindicatos, se pongan de acuerdo. Si no lo hacen, les corresponde a ellas encontrar la fórmula para medir su representatividad.

No parece fácil que Foment y Pimec, que libran una dura batalla por la representatividad desde 2011, se pongan de acuerdo sobre cómo medir su poder. De hecho, Pimec ni siquiera reconoce a Fepime, que agrupa a las pymes de Foment, como patronal, a pesar de que la justicia ha fallado a favor de su representatividad. Por ello, Treball ha decidido que mientras no se ponen de acuerdo, las organizaciones empresariales se repartirán las sillas a razón del 33% cada una.

La guerra dificulta la concertación

La conselleria que dirige Dolors Bassa ha manifestado que ha tomado esta decisión "ante la falta de acuerdo de Foment, Pimec y Fepime y ante la imposibilidad de determinar de forma objetiva las cuotas de representatividad de las tres organizaciones a pesar de todos los esfuerzos del Govern".  

Treball ha criticado esta situación de choque patronal por la representatividad, con la entrada de Fepime, su posterior exclusión, su nueva aceptación, y el cambio de Puig de las cuotas: "Dificulta la acción diaria de concertación y el diálogo social impulsador por la conselleria de Treball, como por ejemplo la participación en el consejo de dirección del Servei d'Ocupació de Catalunya (SOC) y la dinámica común del Consell de Relacions Laborals".
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