El teatro El Molino busca a la desesperada un inversor que evite su cierre

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El concurso de acreedores de la sala 'burlesque' de Barcelona está a punto de cumplir su primer año sin resolver su gran problema: la deuda financiera

El teatro El Molino de Barcelona

02 de marzo de 2014 (21:00 CET)

Los espectáculos de burlesque no tienen tirón en el país. Al menos, no el necesario para que uno de los teatros históricos de Barcelona, El Molino, salga a flote. La sociedad que lo explota, Ociopuro, entró en concurso de acreedores el pasado 15 de mayo y busca a la desesperada a un inversor que evite su desaparición. Especialmente desde que el administrador concursal, Luís García, de Lugar Abogados & Asociados, entregara la semana pasada al juez el informe provisional de la compañía. Su conclusión es clara: el modelo de negocio no ofrece suficientes ingresos para continuar operando.

“Con la facturación generada en el tiempo transcurrido desde la aceptación del cargo, se han producido dificultades para atender a su vencimiento los compromisos de pago generados, de forma que se considera imprescindible un aumento de la facturación o la inyección financiera de forma inminente”, señala en el documento, al que ha tenido acceso Economía Digital.

García también destaca que obtener más recursos sería una medida coyuntural. El administrador indica la necesidad de llevar a cabo “profundas modificaciones y a largo plazo de las actividades realizadas”. Tanto intensificar las actuales como abrir El Molino a otras “nuevas e innovadoras”.

Banc Sabadell, el principal afectado

Los socios de Ociopuro, con Elvira Vázquez al frente, han manifestado su intención de llegar a un acuerdo con los acreedores. Tienen allanado el camino con los ordinarios (proveedores y algunos artistas, entre otros), aseguran fuentes conocedoras del proceso. El hueso duro de roer será la banca, que no firmará ningún pacto si no tiene muy clara la continuidad del negocio y su capacidad para devolver la deuda.

El principal afectado por la insolvencia de El Molino es Banco Sabadell. El teatro debe 7,4 millones de euros a la entidad presidida por Josep Oliu entre préstamos y cuentas abiertas. Ociopuro también debe 611.400 euros al Institut Català de Finances (ICF) por un préstamo firmado en 2012.

Garantías

La principal accionista de la compañía, Elvira Vázquez, ofreció como garantía parte de su patrimonio para cubrir este crédito. Una situación que se repite en el caso de Banco Sabadell, que podría reclamar la propiedad del edificio situado en la avenida Paral·lel si el grupo va a liquidación. Así se pactó en su momento.

La insolvencia de El Molino se explica por su proyecto de rehabilitación. Fue una iniciativa personal de los directivos, quienes incluso hipotecaron parte de su patrimonio para que llegara a buen puerto. Pero el retraso en la construcción propició que abriera las puertas en plena crisis, octubre de 2010, cuando el consumo había caído a mínimos. Después, sufrió el envite de la subida del IVA y otra demora: la reforma del Paral·lel.

Liquidación

El Ayuntamiento de Barcelona colabora con los antiguos gestores de El Molino y la administración concursal para encontrar al inversor que garantice la viabilidad del negocio. Si la búsqueda no da resultados, su futuro es complejo. “Está abocado a la liquidación”, señalan las fuentes consultadas. Los próximos meses serán claves para la compañía.
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