El último año de las cuotas camerales

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REPORTAJE

Miquel Valls, president de la Cambra de Comerç de Barcelona

31 de enero de 2012 (02:00 CET)

El año 2012 será de transición para las Cámaras de Comercio. Es el último en el que cobrará el recurso cameral, una peaje obligatorio para las empresas que suponen más de la mitad de sus ingresos. Tras un 2011 en el que han pasado las tijeras por el personal y han reordenado el back office, ahora dan las últimas puntillas a un presupuesto que está planteado a 12 meses vista y presentarán en un mes.

Miquel Valls, presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, marca de nuevo el camino al resto de organizaciones territoriales. Por el momento, ha puesto en marcha el Club Cambra. Una plataforma de negocios con La Caixa como socio estratégico. La entidad aporta una línea de financiación de 2.000 millones de euros disponibles para las pymes que estén adheridas y la Cambra su catálogo de servicios a las empresas.

No ha transcendido la cifra por la que se ha rubricado la colaboración entre ambas instituciones, pero desde el entorno de Valls aseguran que es un balón de oxígeno importante para las finanzas de la Cambra. El pacto actual tiene un año de vida y el mismo presidente de la entidad, Isidro Fainé, ya ha dejado clara su intención de prolongarlo. “La Caixa ha estado, está y estará al lado de los empresarios. Son el motor de Catalunya”, afirmó en la presentación de la plataforma.

Ajuste

En un año, la Cambra de Barcelona rebajó en 10 millones su presupuesto, de los 34 millones de 2010 a los 25 millones de 2011. Valls ha explicado que han dado el tijeretazo “con la reducción del 40% de la plantilla”. Asimismo, ha reconocido que el 40% del último presupuesto tiene su origen “en las aportaciones privadas por prestar varios servicios”. El 60% restante es el recurso cameral. “Una parte muy importante de las empresas que lo pagan, el 80%, son grandes corporaciones; mientras que el 20% restante son pymes”, añade.

Para ser atractivos y retener el máximo número de aportaciones han puesto en valor los acuerdos con terceros (La Caixa, Fira de Barcelona, Turisme de Barcelona, etcétera). Se intentan llevar el gato al agua con propuestas en todos los sentidos. Desde el inicio de la línea de financiación, muy atractiva para las corporaciones más pequeñas; hasta con el arrendamiento de varios espacios de sus dos sedes, en el centro de Avenida Diagonal y en el edificio histórico de la Casa Llotja de Mar.

Aportación de la Generalitat

Además, también contarán con las aportaciones que realice la Generalitat. Las finanzas de las administraciones públicas también sufren, por lo que no han pactado ninguna subvención directa. “Tendremos proyectos y encargos de gestión que cuantificaremos al firmar cada convenio”, asegura el presidente.

El Departament d'Empresa i Ocupació ya les ha encargado gestionar una parte del proyecto de ventanilla única, en el que se centralizarán la burocracia para iniciar un negocio. Pero no se ha detallado qué reportará económicamente esta actividad.

Tamaño

En el dibujo inicial que plantea Barcelona el tamaño tiene mucha relevancia. Nadie ha iniciado abiertamente el debate sobre el futuro de las organizaciones con menos peso, pero desde dentro temen que se conviertan en una delegación más de la capital catalana.

Tienen una estructura más dinámica y aseguran que juega a su favor la poca competencia que existe directamente en el territorio. Pero el contexto de crisis, que ha provocado la desaparición de muchas empresas, también les deja en el alambre. Les falta público.

Un problema al que se tiene que añadir las disputas históricas entre territorios en los que conviven varias cámaras a poca distancia. A pesar de asegurar que tienen entidad suficiente para sobrevivir, urge cada vez más conocer su hoja de ruta al detalle.
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