Funnydent fue un desastre en gestión (pero no una estafa)

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Funnydent quebró con un pasivo de ocho millones de euros y afectó en su caída a casi 2.500 pacientes

Una de las clínicas dentales Funnydent cerradas.

Barcelona, 22 de febrero de 2017 (13:00 CET)

El juzgado cuarto de primera instancia e instrucción de Navalcarnero (Madrid) dictaminó que no hubo delito de estafa detrás del cierre de la franquicia Funnydent, sino que se debió a la mala gestión empresarial. La jueza Teresa Álvarez dijo que el negocio dental era competitivo y permitía que, cada año, se abrieran nuevas clínicas, "dando completa satisfacción a los pacientes hasta que tuvo lugar el cierre".

Pero la "pésima gestión del negocio" de su administrador único, Cristóbal López Vivar, sobre todo en el último año, llevó a la crisis financiera con un pasivo de ocho millones de euros y el perjuicio a 2.481 pacientes que estaban en medio de sus tratamientos. Según la magistrada, las cuentas bancarias de López Vivar no afloran un incremento de su patrimonio, lo que podría haber evidenciado que vaciaba la empresa para su beneficio.

Al contrario, la justicia precisó que la mala gestión también perjudicó al propietario, "el cual tenía todos sus bienes registrados a nombre de las mercantiles", precisa. La jueza dice que no hubo un delito de estafa, pero sí que hay un posible incumplimiento contractual de naturaleza civil, pero que no tiene implicancias penales.

Tras el cierre de la franquicia, la justicia autorizó la reapertura de varias clínicas para que los pacientes pudieran terminar sus tratamientos dentales, mientras que otros fueron derivados a diversos centros sanitarios.

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