Correos tras dos años de Pedro Saura: pérdidas millonarias, salidas voluntarias y contratación cero
Correos no muestra una mejora clara y arrastra obstáculos del pasado que limitan su evolución a corto plazo
El presidente de Correos, Pedro Saura
Se cumplen dos años desde que Pedro Saura asumiera la presidencia de Correos. Fue el elegido para remplazar a Juan Manuel Serrano, amigo de Pedro Sánchez, que estuvo en el cargo desde julio de 2018 hasta 2023, dejando una deuda millonaria y una papeleta de lo más complicada a su sucesor.
A pesar de la confianza impuesta por Saura, tras dos años en el cargo la situación sigue siendo muy complicada. Las salidas voluntarias, las deudas millonarias, la saturación de la plantilla y la contratación cero son algunos de los problemas que tiene la entidad pública y que no han cambiado en todo este tiempo.
Cuando en julio de 2018 Serrano asumió la presidencia de Correos, prometió aprovechar su experiencia previa en la administración pública para modernizar la compañía. Por aquel entonces, ya había un gran declive en el servicio tradicional de cartas, por lo que planteó un giro hacia la logística y paquetería, apostando porque este segmento representara un 40 % de los ingresos en pocos años.
Sin embargo, su mandato se saldó con resultados negativos. Bajo su dirección, Correos acumuló pérdidas importantes año tras año, a excepción del año 2019. En 2022, la empresa reportó pérdidas cercanas a los 279 millones de euros antes de impuestos, y en 2023 las cuentas cerraron con un agujero estimado de 125 millones.
Pedro Saura heredó pérdidas de más de 1.000 millones de euros
Las decisiones de diversificación no lograron reflotar el negocio, pues la cuota de mercado de paquetería de Correos cayó dramáticamente. Además, se le criticó duramente por planteamientos estratégicos poco realistas, con ideas que no contaron con una ejecución efectiva, como competir con gigantes del mercado o reordenar el reparto, lo que derivó en confusión interna, menor eficiencia y menos envíos.

Su salida se produjo en diciembre de 2023 con una indemnización y un sueldo bruto de más de 200.000 euros. Pedro Saura se quedó con una herencia de pérdidas superiores a los 1.000 millones de euros.
Desde su llegada, Saura tuvo el objetivo de reconducir Correos. Poco a poco fue realizando un diagnóstico interno para alertar a los trabajadores de la gravedad de la situación. Tras meses de análisis, pactó con Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y los sindicatos un plan estratégico 2024-2028, dotado con 3.000 millones de euros públicos.
Sin embargo, los resultados del primer ejercicio completo bajo su mando no fueron muy optimistas. En 2024, Correos registró pérdidas de 94 millones de euros, a las que se suman 428 millones destinados a salidas voluntarias, elevando el impacto total a 522 millones.
Aunque las salidas voluntarias buscaba aliviar las tensiones financieras y aumentar la eficiencia, generó una gran inquietud interna entre los trabajadores. El reto sigue siendo lograr que este ajuste contribuya a una reestructuración real y no a un simple parche.
Una plantilla saturada sin contratación
A las pérdidas económicas, se suman los problemas con una plantilla de 50.000 trabajadores. La entidad postal no ha emprendido cambios estructurales profundos y ha ordenado no contratar personal adicional, ni siquiera en picos de demanda como el Black Friday. Desde los sindicatos han realizado manifestaciones, huelgas y paros para reivindicar la situación de los empleados.

Durante la ‘Peak Season’ de 2024, la plantilla sufrió una enorme saturación, algo que se repetirá durante esta temporada. En los meses de verano, momento en el que parte de los trabajadores están de vacaciones, tampoco se contrató, lo que dejó muchas delegaciones y oficinas con la mitad de personal. Esta situación afecta directamente a los clientes, quienes han perdido la confianza en el operador postal público.
Correos continúa navegando entre tensiones, con un modelo en transición que aún no ofrece señales de recuperación sólida y con una herencia de problemas que sigue condicionando su futuro inmediato.