Jesús Ger, el intocable de Oropesa

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El propietario de Marina d’Or, admirado por unos y criticado por otros, mantiene un modelo de Ciudad de vacaciones con grandes aspiraciones a pesar de haber sido víctima del ‘boom’ inmboliario

El empresario catalán propietario del complejo Marina d'Or, Jesús Ger

15 de septiembre de 2012 (12:09 CET)

El nombre de Jesús Ger empezó a sonar con fuerza en la Comunitat Valenciana en los 80 con el anuncio de un proyecto inmobiliario muy ambicioso impulsado por los dirigentes del PP de Castellón. Así, comenzó a construirse el megacomplejo turístico Marina d’Or con unos activos valorados en más de 2.000 millones, con 5.500 viviendas, cuatro parques temáticos y decenas de comercios. Una iniciativa no obstante, con defensores y detractores que no siempre ha brillado por su excelencia.

El grupo, compuesto por 40 sociedades, está ahora inmerso en un plan de reestructuración interna aunque el alma mater del imperio sigue siendo Ger, con más del 90% del capital de Marina d’Or Loger, la matriz del conglomerado empresarial. El resto de participación se divide entre parte de la familia y directivos de la empresa.

La familia Marina d’Or

La última en entrar en el negocio ha sido la actual pareja de Ger, Sandra Rodrigues, una brasileña más joven que él con quien comparte su vida desde hace más de una década y a quien el empresario nombró el pasado febrero apoderada de la sociedad Hoteles Marina d’Or, creada en septiembre de 2010, con una plantilla que ronda los 400 empleados y un capital suscrito de 300.000 euros.

Sandra Rodrigues, que contrajo matrimino con Ger hace dos años y que acompaña en todo momento a su marido, ya ha entrado a formar parte, en términos empresariales, de la familia Marina d’Or.

También los tres hijos del empresario catalán, Raquel, Jesús y Marina, por la que recibió el complejo su nombre, han formado parte de algunas filiales del grupo y ayudan a su padre con la actividad del complejo, según apuntan fuentes cercanas al empresario.

Relaciones políticas

Ger siempre está arropado, sobre todo en las ocasiones especiales, de los políticos populares de Oropesa y Castellón, quienes fueron un elemento clave en la creación de Marina d’Or con una mención destacable del presidente del PP de Castellón, Carlos Fabra. No obstante y pese a su más que conocida amistad con la cúpula del Partido Popular, Ger mantiene una relación cordial con el resto de partidos de la oposición.

Asimismo, entre los propios vecinos de Marina d’Or, Ger se ha ganado sus adeptos quienes destacan el empeño del catalán en seguir adelante pese a las adversidades y dificultades económicas y mantenerse firme con el plan de expansión del complejo, tras la apertura este año del parque acuático Polinesia. 

Tras entrar en pérdidas, después de que la crisis inmobiliaria le afectara de lleno, Marina d'Or lograba en 2010 atisbar la luz al final del túnel y cerrar el ejercicio con unos beneficios de 4,6 millones y una facturación de 112 millones.

Sin embargo, las abultadas deudas con las entidades financieras que rondan los 800 millones de euros es un lastre que todavía persigue al grupo. Con todo, Ger, perseverante en sus objetivos e inmerso en un proceso de reorganización para agilizar la gestión de las diferentes sociedades, no rebaja sus expectativas y tiene previsto de cara al próximo año poner en marcha nuevos proyectos –como el de Marina d’Or Golf—y una mayor expansión internacional en Marruecos y Ecuador, donde ya ha construido más de 2.000 viviendas.
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