La contabilidad de La Seda pone en riesgo a las filiales internacionales

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La estructura del grupo en concurso propicia que las diferentes compañías se provean entre sí y se auxilien financieramente

El presidente de La Seda, Carlos Moreira

21 de agosto de 2013 (20:51 CET)

Las filiales de La Seda de Barcelona (LSB) están quebradas por culpa de la contabilidad de la química. El primer auto de la titular del juzgado de lo mercantil número 1 de Barcelona, Yolanda Ríos López, muestra que las siete empresas extranjeras del grupo tienen un volumen de deuda destacable con otras sociedades de la compañía.

De hecho, son el segundo grupo de acreedores más importante. Sólo le supera la banca acreedora, con quien el grupo dirigido por Carlos Moreira fracasó en llegar a un acuerdo de refinanciación global por el pulso que mantiene con el fondo buitre Anchorage.

En el documento judicial, la magistrada destaca que “la estructura del grupo LSB propicia que las diferentes compañías se provean de materia prima entre sí y se auxilien financieramente”. De esta actividad “resulta una importante deuda entre las diferentes empresas del grupo”, añade.

Acreedores locales

Trabajadores, proveedores de servicios u otras materias primas y aseguradores, entre otros, sólo representan el 4% de la deuda total de cada compañía, reconoce el auto.

Sólo hay dos filiales que superen este límite, la de Italia (Artenius Italia) y la de Polonia (Appe Polska Spoloka Zograniczona). Las deudas con los acreedores locales de ambas compañías no comprometen su viabilidad, aseguran fuentes conocedoras de la actividad económica de La Seda. De nuevo, es la contabilidad de la química la responsable de su quiebra.

Crédito sindicato

El fracasado proceso de refinanciación del pasivo global de La Seda supone “más del 90% de la deuda de cada compañía solicitante del concurso”, afirma el escrito de Ríos López.

La filial griega, Artenius Hellas Holding, ha reconocido ante el juzgado de lo Mercantil de Barcelona que el 100% de su pasivo corresponde a operaciones de la compañía ajenas a su actividad productiva. El 95% de su deuda corriente es de acreedores financieros partícipes del crédito sindicado y el 5% restante de deudas intragrupo. Esta sociedad está en liquidación desde el pasado mayo.

Filiales

La empresa Appe Benelux (Bélgica) tiene el 98% de su pasivo contraído con bancos del crédito sindicado, mientras que otro 0,9% es de deudas intragrupo.

En Alemania, Appe Deutchesland ha reconocido que el 3,9% de su pasivo tiene su origen en operaciones con otras sociedades de la química y otro 94% corresponde al crédito sindicado. El 90% del pasivo del Reino Unido (Appe UK Limited) es banca acreedora y el 6,9% a deudas internas de la compañía. Unos porcentajes parecidos a los de la filial de Francia, Appe France: 88% banca y 8,2% operaciones con otras empresas de LSB.

Artenius Italia sigue la misma línea. El 90% de su pasivo corresponde a acreedores financieros partícipes del crédito sindicado y el 2,7% a deudas intragrupo. Sólo Polonia se desmarca de esta tendencia. En su caso, las operaciones entre sociedades de la compañía llegan al 41,23% del pasivo corriente que ha declarado.

Concurso

La estructura del pasivo del grupo, que supera los 900 millones de euros, justifica que se centralice en un solo juzgado el concurso de acreedores. La Seda ha arrastrado a sus 12 filiales al proceso de insolvencia, las siete internacionales y otras cinco en España.
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