Thierry Bollore, exconsejero delegado de Renault, durante el pasado salón del automóvil de Ginebra. EFE/EPA/CYRIL ZINGARO

La cúpula de Renault despedaza las últimas previsiones de la era Ghosn

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La renovada dirección del fabricante francés revisa a la baja la estimación de resultados de 2019 con un recorte de las ventas y los márgenes

C.H.

Thierry Bollore, exconsejero delegado de Renault, durante el pasado salón del automóvil de Ginebra. EFE/EPA/CYRIL ZINGARO

Barcelona, 18 de octubre de 2019 (13:39 CET)

Renault acabó el pasado viernes con el último resquicio que todavía arrastraba de la etapa de Carlos Ghosn. El fabricante de automóviles francés despidió a su consejero delegado, Thierry Bolloré. "Lo único por lo que me pueden reprochar es ser haber sido nombrado director general adjunto a principios de 2018 a propuesta de Carlos Ghosn", decía el ejecutivo en el momento de su marcha. Apenas una semana después, la nueva cúpula ya destroza las previsiones de resultadas hechas por su antecesor para sacar a relucir motivos económicos en la salida.

El grupo galo emitió el jueves por la noche un profit warning por “un contexto normativo que precisa de mayores inversiones” y una coyuntura macroeconómica peor de la esperada a comienzos de año. Así, rebajó la subida de las ventas a entre el 3% y el 4% y recortó el margen operativo del 6% al 5%.

Además, admitió que la facturación en el tercer trimestre de 2019 alcanzó los 11.300 millones de euros, 200 millones menos que los obtenidos en el mismo periodo del año anterior. La cifra fue especialmente negativa en mercados importantes para el conglomerado, como Turquía y Argentina.

También salió malparado el flujo de caja. A pesar del saldo negativo en el trimestre, los expertos auguran que las inversiones acometidas con el lanzamiento de vehículos como el Captur y el eléctrico ZOE tendrán un impacto positivo para 2020.

Bolloré nunca tuvo el apoyo de todo el consejo: existían dudas de su capacidad para liderar Renault

En el comunicado remitido al regulador bursátil francés, Renault también añadió, aunque sin dar más detalles, que el nuevo equipo “está reevaluando los objetivos del plan estratégico a medio plazo”. De este modo, podrían llegar nuevas estimaciones a largo plazo que afectasen los datos comunicados al mercado.

La compañía encara así “el nuevo aliento” que buscaba tras la salida de Bolloré, afín al expresidente encarcelado Carlos Ghosn. El adiós no fue una sorpresa; su nombramiento en enero de 2019 –en pleno escándalo Ghosn-- ya despertó reticencias, informó Les Échos. Existían dudas sobre su capacidad para liderar el gigante de la automoción, pero la falta de alternativas y la búsqueda de estabilidad prevalecieron.

Según el mismo medio, las discrepancias con el presidente del grupo, Jean-Dominique Senard aumentaron con el paso de los meses. “Senard descubrió que le ocultó información importante y que en otras ocasiones no siguió sus instrucciones”, dijeron fuentes internas.

Uno de los puntos de conflicto fue la gestión de la fallida fusión con Fiat Chrysler Automobiles, cuando Bolloré acusó a su presidente de ceder ante las presiones de sus socios de Nissan. El cesado dirigente nunca mantuvo una relación muy fluida con sus homónimos japoneses.

Descalabro bursátil del 13% de Renault

Tras el anuncio del profit warning, la reacción de la bolsa no se hizo esperar. A media mañana, las acciones de Renault se desplomaban por encima del 12% en el parqué de París y rebajaban su valor desde los 55,1 euros por título hasta los 48,2 euros.

El descenso arrastró a toda la industria europea y Peugeot caía casi el 1,5%, algo menos que los fabricantes de neumáticos Michelín, Continental y Pirelli, que bajaban el 2,5%. Mientras BMW (-0,3%), Daimler (-0,6%), Volkswagen (-0,75%), Fiat (-1%) y Ferrari (-0,5%) redondeaban una jornada teñida de rojo para el sector.

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