La deuda de Gaspart con Hacienda pone en peligro la salida de concurso de HUSA

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La cadena todavía no ha pagado a las administraciones públicas y el resto de acreedores duda del cobro de las obligaciones

Imagen de Joan Gaspart

Barcelona, 17 de febrero de 2016 (01:00 CET)

El pasado mes de octubre, la mayoría de medios de comunicación –Economía Digital entre ellos- pusieron fecha de caducidad a los dolores de cabeza de Joan Gaspart y sus hoteles. El juzgado de lo mercantil número 3 de Barcelona aprobó el convenio con los acreedores, con quitas de hasta el 95%, y levantó el concurso. El fin de la historia no será tan fácil. Las entidades financieras supeditan la supervivencia de HUSA a que consiga finiquitar la deuda con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, algo que "no tiene visos de ocurrir".

El agujero público roza los 90 millones de euros, y ambas administraciones han sido siempre reacias a los términos fijados para salvar a la cadena catalana. El texto se aprobó sólo con el sostén del 65% de los reclamantes, los grandes bancos. Mientras, el Estado todavía no ha visto ni un euro de la sociedad, que también propuso la venta de activos por 25 millones.

Entre los acreedores financieros se encuentran CaixaBank, el Banco Popular, el Banc Sabadell, el Deutsche Bank y hasta el Institut Català de Finances. HUSA tiene cinco años para completar el pago de las obligaciones con ellos. Preguntados por Economía Digital, la mayoría optan por mantener la confidencialidad. Otros, en cambio, reconocen que todavía siguen a expensas de los primeros pagos, ya sea a través de las deudas asumidas por los alojamientos de Gaspart o la cesión de algunos inmuebles. Además, rubrican la falta de pago a las arcas públicas de la compañía.

Continuar con la gestión para pagar la deuda

Uno de los acreedores, entre los que también están varios proveedores, explica que Gaspart quiere pagar la deuda con los dividendos que obtendría al proseguir con la actividad hotelera. "Preguntadle si ya ha pagado a Hacienda", lamenta. En los últimos meses, las reuniones en el Hotel Avenida Palace han sido numerosas con tal de llegar a acuerdos con otras empresas.

Pese a que Economía Digital no ha obtenido respuesta de HUSA en esta ocasión, altos directivos de la cadena han manifestado siempre que la voluntad es seguir con la actividad que lleva ejerciendo la sociedad durante tres generaciones. "Es el momento de trabajar duro, en silencio, para obtener unas condiciones que nos dejen en la mejor situación posible", analizan. La realidad es que pese a ver la luz al final del túnel, todavía existen serias dudas de si será capaz de abandonarlo.

"No nos acabamos de creer que vayamos a cobrar", avisa un acreedor. El concurso, apuntan, se aprobó ante la extrema insistencia del antiguo presidente del FC Barcelona, que todavía mantiene una gran influencia en el panorama empresarial catalán. Ya existe alguna compañía, como Denbolan –dedicada al trabajo temporal-, que se ha mostrado muy crítica con el convenio. "La ley está hecha para que los acreedores más pequeños sean los más perjudicados", lamentó en su momento en junta.

El empujón necesario para abandonar el rojo

En la página web de HUSA ya sólo aparecen 10 hoteles frente a los 200 que llegó a regentar en 2007 y los más de 20 que tenía a mediados de 2015. El futuro pasa por el alquiler en una cadena tradicionalmente patrimonialista. Para tratar de alcanzar la tranquilidad, Gaspart se ha asociado con el fondo británico Park Street Advisor. Juntos crearan Park Street Husa para gestionar los alojamientos que le resten a la firma catalana.

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