La dimisión del presidente de Volkswagen trata de impedir un descalabro en el sector

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Escándalo

La crisis de las emisiones provocó la dimisión de Martin Winterkorn como presidente de Volkswagen / EFE

en Barcelona, 23 de septiembre de 2015 (22:00 CET)

El presidente de Volkswagen, Martin Winterkorn, ha presentado este miércoles su dimisión como consecuencia del escándalo de las emisiones en EEUU, que podría afectar a 11 millones de coches. En un comunicado, Winterkorn asume la responsabilidad y asegura tomar esta decisión para no perjudicar al grupo. Pero todo apunta que es sólo el principio. La magnitud del escándalo hace presagiar que rodarán más cabezas y todo el sector del automóvil está bajo el punto de mira.

"Acepto la responsabilidad de las irregularidades que se han encontrado en los motores diésel, por lo que he solicitado al Consejo de Supervisión cesar en mis funciones" como presidente, dice Winterkorn en el comunicado, y añade que toma esta decisión "por el interés" de la compañía, para que el escándalo se aclare cuanto antes.

Winterkorn se presenta como mártir

Sin embargo, Winterkorn entona el mea culpa con la boca pequeña, ya que asegura mostrarse "sorprendido" y no conocer las actuaciones descubiertas por EEUU. Incluso se erige como mártir del caso: "Volkswagen necesita un nuevo comienzo, también en términos de personal. Con mi renuncia, estoy limpiando el camino para este nuevo comienzo".

En otro comunicado, VW ha elogiado la figura de Winterkorn pero ha aceptado su dimisión para poder hacer borrón y cuenta nueva. La compañía ha propuesto la creación de una comisión de investigación, que podría crearse este mismo viernes, para esclarecer los hechos. Dicha comisión contará con asesoramiento externo.

¿Un nuevo comienzo?

¿Es posible que Volkswagen consiga renacer con la dimisión de su presidente? El hecho es que la manipulación, que requirió idear, desarrollar e instalar un software, debía de implicar a multitud de personas y no fue una acción aislada. Y las implicaciones que tendrá, con multitud de demandas en EEUU y probablemente también en Europa, hacen prever que se corten más cabezas. Los 18.000 millones de dólares (15.900 millones de euros) de multa a los que se expone en EEUU pueden ser sólo la punta del iceberg.

Volkswagen debe informar ahora de qué coches tienen instalado el software y comunicarlo a sus propietarios. En función de cómo actúen estos, la bola de nieve puede hacerse cada vez más grande. Las irregularidades detectadas afectan al medio ambiente y a la información que han dado a los consumidores, además del engaño a clientes y administraciones.

Más allá de VW

El caso ha puesto bajo la lupa a todo el sector. Por ejemplo, Francia investigará a sus fabricantes, el grupo PSA Peugeot Citroën y Renault. Quizá estas sospechas, que se plasmaron en la bolsa el martes con caídas de todo el sector, han hecho reaccionar a los fabricantes europeos. Han tardado, pero este miércoles por la mañana han difundido un comunicado en el que calificaban de "grave" la situación de VW.

Así, Winterkorn perdía el apoyo de los fabricantes y se quedaba sólo, con todos los dedos apuntando a él y rumores continuados sobre su renuncia. Incluso había sonado su posible sustituto, el presidente ejecutivo de Porsche, Matthias Müeller.

Aluvión de investigaciones

Durante la semana, varios países, como Alemania, Francia e Italia, han pedido explicaciones a Volkswagen y han anunciado investigaciones para esclarecer los hechos. El último en reaccionar ha sido el Gobierno español, con una nota de prensa que prácticamente coincidía en el tiempo con la dimisión de Winterkorn, y en la que el ministerio de Industria pide explicaciones al vicepresidente mundial de VW, Francisco Javier García Sanz.

Antes, los sindicatos del grupo a nivel mundial se habían mostrado "escandalizados" y habían pedido una investigación a fondo para que se aclare el asunto. También las organizaciones de consumidores, tanto las españolas Facua y OCU como de toda Europa, han pedido responsabilidades a la compañía y a los gobiernos que investiguen. 

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