La patronal de los comerciantes catalanes desaparece

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La asamblea de la Confederació de Comerç de Catalunya acuerda disolverse, tras no encontrar una solución al agujero patrimonial de 2,6 millones de euros

Maria Rosa Eritja, presidenta de la Confederació de Comerç de Catalunya / XA

Barcelona, 05 de septiembre de 2016 (14:09 CET)

Punto y final. La asamblea general de la Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), el máximo órgano de la que era una de las mayores patronales sectoriales catalanas, se ha reunido este lunes para aprobar la disolución de la patronal, tras constatar que no había solución a la crisis económica e institucional que vive la CCC.

La junta de la organización, presidida por Maria Rosa Eritja, ha propuesto poner fin a 31 años de representación de los comerciantes catalanes, después de que encallaran las posibles soluciones a la situación patrimonial de la patronal. Como avanzó Economía Digital, la CCC presentó preconcurso de acreedores con un agujero de 2,6 millones, y sólo un milagro podía salvarla de la desaparición.  

La Confederació barajaba dos opciones para salvarse, según ha podido saber este medio. La primera, que los socios pusieran los 2,6 millones para equilibrar el patrimonio de la organización. La segunda, que fueran la principal patronal catalana, Foment del Treball, a la que la CCC está adherida, y la Generalitat de Catalunya, a través del Institut Català de Finances (ICF), los que pusieran el dinero.

Ninguna de las opciones llegó a buen puerto. Los socios de la Confederació rechazaron tirar de su patrimonio para cubrir el agujero que había dejado el anterior secretario general, Miquel Àngel Fraile, mientras que ni Foment ni la Generalitat vieron claro salvar a una patronal que está en el centro de las miradas por su mala gestión.  

Concurso y un ERE para toda la plantilla  

Ante este escenario, la CCC ha decidido presentar el concurso de acreedores y encaminarse hacia la disolución. Ya ha dado varios pasos. Si en mayo echó a media plantilla, este agosto comunicó a la docena de trabajadores que quedaban que no se incorporaran tras las vacaciones, el 29 de agosto. Han sido todos despedidos.

La Confederació ha dejado una deuda de seis meses de sueldo con sus empleados, pero la plantilla no es la única damnificada por la crisis de la patronal, que debe 1,6 millones a centros de formación. La CCC hizo una propuesta a las escuelas, que éstas rechazaron y que ahora, con la presentación del concurso, es papel mojado.  

Algunos representantes de los centros se han personado este lunes ante el edificio de Foment del Treball en la Via Laietana de Barcelona, donde también tiene su sede la CCC, para pedir explicaciones a su ejecutiva.  

Una crisis con un nombre propio
 
La crisis de la Confederació de Comerç estalló a principios de junio, con la noticia de que el secretario general desde la creación de la patronal, Miquel Àngel Fraile, había sido cesado. No transcendieron los motivos, pero las cuentas de los últimos años, a las que tuvo acceso Economía Digital, evidenciaban cuanto menos, un problema de gestión.

La CCC había acumulado seis años consecutivos de pérdidas, que le habían dejado un patrimonio negativo de 2,6 millones. Además, Fraile había presentado a la asamblea unos resultados que no se correspondían con la realidad. Mientras tanto, cobraba unas dietas generosas y disparó el sueldo de su mujer como jefa de formación.

Su gestión precisamente de la formación dejó a un centenar de damnificados, entre centros y profesores. Fraile pedía un depósito de garantía a los centros, un porcentaje de lo que se pagaba por el curso, para cubrirse ante posibles incidencias. El depósito debía devolverse cuando la Formación Tripartita diera por cerrado el expediente del curso, pero en muchos casos no fue así. Por ello los centros reclaman que se devuelva este dinero, que a priori está en una cuenta de la CCC.
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