La plantilla de Roca pende de las bañeras que ya ni los rusos compran

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La fábrica de Alcalá de Henares inicia cinco meses de cierre a la espera de que se recupere su principal mercado o la compañía encuentre nuevos clientes

Xavier Alegret

Los trabajadores de Roca en Alcalá de Henares ya hicieron huelga en 2012 contra el cierre de una parte de la fábrica y el despido de media plantilla / EFE
Los trabajadores de Roca en Alcalá de Henares ya hicieron huelga en 2012 contra el cierre de una parte de la fábrica y el despido de media plantilla / EFE

Barcelona, 26 de julio de 2016 (01:00 CET)

Este martes, las 120 personas que trabajan en la fábrica de Roca de Alcalá de Henares votarán si aceptan en expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que dejará la planta prácticamente parada hasta el 9 de enero de 2017. El comité de empresa acordó el expediente tras conseguir complementos salariales pero tiene un temor: ¿Y en enero qué?

El problema de la fábrica es que sólo hace un producto, bañeras de fundición de hierro, y prácticamente para un solo mercado: el ruso, que se lleva el 70% de la producción de Alcalá y que ha caído bruscamente en los últimos meses. La compañía está trabajando para encontrar nuevos mercados pero admite que es un producto con poco recorrido y confía en la recuperación rusa y en incrementar ventas en países como China.

Rusia, un mal aliado  

Un cúmulo de circunstancias ha provocado una caída de más de la mitad de las ventas de Roca en Rusia. Al deterioro de su economía se han sumado la caída del rublo y el incremento de los aranceles, que es la forma como el gobierno de Vladimir Putin ha respondido a las sanciones europeas a raíz de la invasión de Crimea.  

Todo ello ha redundado en un descenso de la demanda rusa de bañeras por un lado, y a una pérdida de competitividad de Roca por otro, ya que entre aranceles y el cambio de divisa, el producto acaba siendo más caro. Como la fábrica depende en buena medida de Rusia, ha tenido que plantear un parón de casi medio año, esperando que se vaya absorbiendo el stock existente.  

¿Y en enero, qué?  

El temor que tienen los sindicatos es qué pasará en enero, según han explicado fuentes de UGT. Tienen claro que, si la empresa no busca alternativas, continuarán sin tener trabajo, ya que la tendencia de Rusia es a la baja y  es un producto con muy poco mercado en España y en la mayoría de países a los que exportan.  

El comité de empresa planteó esta incertidumbre a la compañía en la negociación del ERTE, pero critica que Roca no dio alternativas, por lo que deduce que continúa confiando en el mercado ruso. "Lo único que nos dijeron es que pondrían la bañera en los catálogos del resto de marcas del grupo", explicó Javier Abadía, de UGT Roca.    

Un portavoz de la compañía ha explicado que están trabajando en alternativas, aunque admiten que el producto tiene muchas limitaciones: en España y en los mercados occidentales, las bañeras de hierro son algo del pasado. Aun así, "la empresa no está quieta, está buscando otros mercados". Además de Rusia, que, a pesar del bajón, continúa siendo importante para la exportación de este producto, confían en crecer en China.

No habrá reorientación de la fábrica

Lo que por ahora no está encima de la mesa es fabricar otros productos de Roca, ya sea de baños, grifería o cerámicas, en Alcalá. "Es complicado, la tecnología que hay allí es fundición", por lo que no está preparado para otro tipo de producción, explican desde la compañía. Además, el resto de productos de Roca ya tiene sus fábricas en España y fuera, y no hay demanda para producir más.

Roca confía también en el crecimiento del mercado español, pero es consciente de que es a medio y largo plazo. La construcción, principal impulsor del negocio de la compañía catalana, está empezando a repuntar, pero su recuperación está todavía en una fase embrionaria. Ya hay inversión en ladrillo, pero las nuevas promociones salen en cuentagotas.

El ERTE, a votación

Este martes, los trabajadores de Roca en Alcalá de Henares votarán si aceptan el principio de acuerdo entre los sindicatos y la dirección de la empresa, por el que habrá un ERTE entre el 1 de septiembre y el 9 de enero, que afectará a toda la plantilla.

Inicialmente reacios a la medida, ya que supondrá que los trabajadores gasten cuatro meses de prestación por desempleo, los sindicatos terminaron aceptando después de pactar complementos a la prestación de hasta el 80% del salario y formación para los empleados mientras dure el expediente de regulación temporal.
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