El edificio del Corte Ingles desde Raimundo Fernandez Villaverde. EFE

La vieja guardia de El Corte Inglés vigila a Dimas Gimeno y sus escoltas

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Varios familiares de los máximos responsables del departamento de seguridad de El Corte Inglés trabajan en el Grupo Mega-2, la gran adjudicataria de la compañía

Barcelona, 24 de mayo de 2018 (04:55 CET)

La guerra a tres bandas en la cúpula de El Corte Inglés se cierne especialmente sobre el departamento de seguridad. Con una auditoría que supervisa presuntas adjudicaciones irregularidades activa, las relaciones familiares entre los responsables de los grandes almacenes y los subcontratados es constante y alcanza hasta al círculo más íntimo del presidente, Dimas Gimeno.

Las investigaciones se centran en el antiguo director de la división, Juan Carlos Fernández-Cernuda, por haber adjudicado contratos a empresas de familiares como el Grupo Mega-2, encabezado por su propia madre. No obstante, las sospechas de las fuentes consultadas por Economía Digital se extienden hasta Florencio Lasaga, consejero de la compañía y presidente de la Fundación Ramón Areces, el primer accionista de la sociedad (37,3%).

Como todo presidente de una gran empresa, el sobrino de Isidoro Álvarez cuenta con un equipo personal de seguridad. Pues bien: los tentáculos de Fernández-Cernuda llegan hasta allí.

El cuñado de la actual directora oficial de seguridad, Catalina Polán, que mantiene una estrecha relación con Cernuda --muchos creen que todavía maneja el departamento desde la sombra--, es el coordinador de los escoltas del presidente. Al tratarse de un puesto de responsabilidad, no está subcontratado y forma parte de la plantilla de los grandes almacenes.

No es el único familiar de la expolicia en la empresa de seguridad. "Uno de sus progenitores trabaja en las oficinas centrales de la compañía y su hermano es también jefe de seguridad en los grandes almacenes", explican fuentes vinculadas al departamento.

Sin embargo, la práctica no es exclusiva de los Polán. La nuera de Cernuda también es empleada de Mega-2 y, a pesar de residir en Asturias, trabaja en Madrid. "Llega el miércoles y se marcha el jueves, y la subcontrata carga a El Corte Inglés los gastos de alojamiento y transporte que genera", añaden las mismas voces.

Las relaciones previas del departamento de seguridad con Mega-2

Las relaciones comerciales tampoco son nuevas. Antes de incorporarse a Mega-2, la madre de Polán montó una peluquería en la calle Ramón de Aguinaga. Karma Luxury --así se llamaba el establecimiento-- se ubicaba en un local propiedad de Luis Fernández-Cernuda, el hermano de Juan Carlos, también parte del entramado empresarial del grupo de seguridad.

Y es que según explican fuentes del sector, Luis es propietario de todos los locales de la manzana. Entre ellos, alberga las sedes de Mega-2 Seguridad y Mega-2 Servicios. Él mismo estuvo en el engranaje, pues forma como director general de Interlabora Social, creada en 2004 por el grupo y vendida a Securitas en 2009 después de disparar su facturación desde los 15.000 euros a los 5 millones en apenas un lustro.

Los apellidos Fernández-Cernuda también son habituales en las empresas personales de las hermanas Álvarez. Como informó Eldiario, el actual director de protección de datos y antes director de seguridad es apoderado en Astural-Caza Menor, propiedad de Marta y Cristina Álvarez y de Dimas Gimeno; de Fuentelamora SA, administrada por las accionistas rebeldes y Patrimonial Zurbarán, con la misma cúpula además de María Josefa Guil, la viuda de Isidoro Álvarez.

La auditoría al departamento de seguridad

Las presuntas irregularidades cometidas llevaron al consejo de El Corte Inglés a solicitar una auditoría tanto interna como externa al departamento. Sin embargo, los informes llegan controlados por Lasaga, como ya explicó Economía Digital.

La investigación interna se encargó a José Antonio Rodríguez Gil, que durante años auditó las cuentas de los grandes almacenes cuando trabajaba en Deloitte. Se trata de uno de los ejecutivos del círculo de confianza del octogenario consejero.

Ante las sospechas, Gimeno pidió al consejo una auditoría externa a Ernst & Young (EY). Sin embargo, la petición la volvió a realizar Lasaga. “Desde entonces, no hemos tenido ningún tipo de información, no hemos visto ni la hoja de encargo de la investigación”, lamentan fuentes del entorno del presidente ​a este medio.

De hecho, las mismas voces señalan que han solicitado en varias ocasiones conocer el nombre de la consultora que realiza el informe, pero tampoco se les ha facilitado. “Lo único que sabemos es que EY iba a presentar los resultados, pero ha pedido más tiempo ante la atención mediática del caso”, añaden

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