Las cafeterías también compiten con las cápsulas de Nespresso

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El grupo Il Caffe di Francesco comercializa sus propias monodosis

Las nuevas cápsulas de Il Caffe di Francesco

02 de mayo de 2013 (20:50 CET)

A las cápsulas de Nespresso le crecen los competidores como si fueran enanos. Pese a que la firma reivindica que es la que tiene la patente del formato monodosis compatible con sus cafeteras, los rivales aparecen por doquier. La última en entrar en esta batalla comercial ha sido la cadena Il Caffe di Francesco integrada en el Grup Nolla que cuenta con siete establecimientos en Barcelona.

Esta cadena de cafeterías ha lanzado sus propias cápsulas compatibles con Nespresso en un pack cuyo envase es más ancho pero que contiene igualmente diez monodosis. El precio en este caso es de 3,50 euros y se acerca a la franja de la compañía del grupo Nestlé que va desde los 3,60 euros en los sabores más tradicionales como el Volutto o Ristreto a los 4,20 euros de las variedades en edición limitada que saca la compañía tres veces al año.

Precios más bajos

En este caso sorprende que el precio de las cápsulas de Il Caffe di Francesco es mayor que el de otras compañías que también han visto en este formato de café una oportunidad de negocio. Mercadona lanzaba a finales de 2012 su versión por sólo 2,59 euros, el precio más barato del mercado.

Y es que la cafetera de Nespresso ha aterrizado en el mundo del café de forma arrolladora y se ha convertido en poco tiempo en el producto estrella. Tras su buena acogida, a pesar de la crisis, otras compañías potentes como Marcilla, aprovechando este filón, han puesto en venta cápsulas prácticamente iguales que han significado un duro golpe para la marca del grupo suizo Nestlé.

Pugna judicial

La guerra entre Nespresso y Marcilla ha llegado a los tribunales. Nestlé ponía el grito en el cielo cuando la firma cafetera propiedad de Sara Lee comenzaba a comercializar un producto como en el suyo en mayo de 2012 en el mercado español.

Nespresso inició entonces las acciones legales pertinentes para denunciar que suponía una competencia desleal y que se infringía la propiedad industrial de su marca. Pero España no fue el único caso. La pugna judicial entre Nespresso y Marcilla también se trasladó a Bélgica, Holanda y Francia.

Sin embargo, la batalla entre estos dos gigantes cafeteros no ha ahuyentado a otras empresas, que también quieren quedarse con parte del pastel. La competencia ya no se limita a las variedades que se pueden encontrar en los lineales de los supermercados, sino que ha dado un paso más. Ahora se traslada a las cafeterías, donde además de degustar un buen café te lo puedes llevar a casa en pequeñas dosis.
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