Los Miarnau ganan un 20% menos con la construcción

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Comsa facturó 100 millones menos en ladrillo e infraestructuras, que supone más de la mitad de su volumen de negocio

Jorge Miarnau, presidente de Comsa Corporación, con su socio Carles Sumarroca

Barcelona, 07 de septiembre de 2016 (01:00 CET)

El negocio de las infraestructuras y la construcción ha tocado fondo en España, pero no termina de iniciar la remontada. Que se lo digan a las empresas del sector, las que quedan, muchas de las cuales viven acuciadas por las deudas y mirando hacia los mercados emergentes.    

Una de ellas es Comsa, la gran constructora catalana de obra pública propiedad de las familias Miarnau (70%) y Sumarroca (30%), salpicada por el caso 3% por hacer donaciones a Convergència o su fundación a cambio, presuntamente, de contratos públicos. En medio de una refinanciación de deuda de cerca de 1.000 millones, no consigue reflotar su negocio de construcción, que volvió a caer en 2015.      

Reducción de ingresos y costes      

Comsa SAU, empresa del Grupo Comsa Corporación que aglutina buena parte del negocio de construcción e infraestructuras, ganó 25,4 millones de euros en 2015, un 18,6% menos que en 2014, según la cuenta de resultados consolidados depositada en el Registro Mercantil.      

El descenso del resultado se produjo después de que la compañía facturara 100 millones de euros menos que en 2014: 743,7 millones, un 12,3% menos. Comsa no pudo compensar toda la caída de la cifra de negocios con la reducción de costes.  

Consiguió gastar un millón menos en personal (85,5 millones) y 21 millones menos en otros gastos de explotación.  Además, redujo en más de 60 millones las provisiones.      

Pérdidas en cuatro países      

Comsa SAU, que supone casi el 60% de toda la facturación de Comsa Corporación (la antigua Comsa Emte, fruto de la fusión de las constructoras de infraestructuras de los Miarnau y los Sumarroca), integra a más de veinte sociedades, como las filiales en Colombia, Croacia, Portugal, India o Suiza. También en Turquía, Brasil, Argentina o Chile, países en los que perdió dinero en 2015.    

La compañía cerró el año pasado con un pasivo de casi 700 millones de euros, de los que menos de 150 corresponden a deuda bancaria. Casi la mitad del pasivo son deudas con proveedores.  

El reto de la deuda    

La deuda es uno de los principales retos del grupo que preside Jorge Miarnau, que lleva meses de negociaciones con los bancos para renegociar créditos por valor de unos 1.000 millones de euros. Además de los costes financieros, esta deuda está lastrando sus resultados, por las desinversiones a las que le está obligando.    

Todo el Grupo Comsa Corporación, que además de la construcción, se dedica a las concesiones, mantenimiento de infraestructuras, logística y tecnología, facturó el año pasado 1.265 millones, un 7,25% menos a causa de las desinversiones que está realizando como parte de su plan de viabilidad presentado a los bancos.    

En el último año, la compañía ha vendido parte de su negocio de residuos urbanos, varias concesiones en los metros de Madrid y Barcelona y Aritex, su filial de aeronáutica.
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