Las empresas del 3% catalán encallan con la deuda

stop

Comsa, Teyco y Copisa, entre otras constructoras, han tenido que refinanciar su pasivo o vender activos para reducir su endeudamiento

Carles Sumarroca Claverol y su padre Carles Sumarroca Coixet / EFE

Barcelona, 13 de febrero de 2016 (01:00 CET)

La crisis ha secado las cuentas de las constructoras de obra pública, que han dejado atrás las épocas de obras mastodónticas en todo el territorio español. La alta deuda acucia a muchas de ellas, que han tenido que buscarse la vida fuera. En Cataluña, algunas de las que más están sufriendo esta situación han sido salpicadas por el caso del 3%.

Constructoras como Comsa Emte (ahora denominada sólo como Comsa), Teyco, Copisa y FCC tienen un lugar destacado entre las más de un centenar de compañías que hicieron donaciones a Catdem, la fundación de Convergència (CDC). Muchas de estas empresas han defendido la legalidad de las aportaciones, ya que no eran anónimas ni superaban el máximo permitido.

Los vínculos entre donación y adjudicación

La sombra de duda que planea sobre la adjudicación de contratos públicos ha puesto en cuestión todas las donaciones a los partidos políticos. Muchas de las constructoras que más donaron a CDC figuran también en las listas de las que más obras realizaron durante los gobiernos de Convergència, tanto de Jordi Pujol como de Artur Mas.

La investigación del caso 3% se centra en descubrir los vínculos entre donaciones y adjudicaciones, lo que convertiría las aportaciones en ilegales. En principio, no sería de extrañar que las constructoras más grandes sean las que más aporten y las que más trabajen, pero los papeles del tesorero de CDC, Andreu Viloca, demostrarían supuestas comisiones ilegales, ya que algunas fueron hechas poco antes o después de recibir una adjudicación.

La deuda de Comsa supera los 1.000 millones

En Cataluña hay un apellido reiteradamente relacionado con estos casos, por su proximidad a los Pujol y porqué ha aparecido en todos los casos, del de Jordi Pujol Ferrusola al de CDC, pasando por Torredembarra. Es el de los Sumarroca. La constructora de la familia, Teyco, está sufriendo con dureza el bajón de contratación en Cataluña, así como una caída de su prestigio, mientras Comsa, de la que son socios a pesar de que los Miarnau los han apartado de la cúpula, también está acuciada por la deuda.

La constructora que preside Jorge Miarnau, que también ha aparecido en las listas de donantes de CDC, tiene una deuda de más de 1.000 millones de euros, que está tratando de refinanciar con la banca. Comsa se encuentra en un proceso de reducción de esta deuda, pero las entidades financieras la están presionando para que acelere el paso, según una información de La Vanguardia.

La mayor constructora catalana redujo su pasivo de 1.315 a 1.080 millones el año pasado, gracias a la venta de su filial CLD al grupo Sorigué y de su participación en la línea nueve del metro de Madrid. La banca quiere que reduzca esta deuda a unos 500 millones, lo que le obligará a continuar con las desinversiones. Podría vender Aritex o su participación en Cedinsa.

Teyco, la más perjudicada

Por su parte, Teyco también ha reestructurado recientemente su pasivo, aunque es mucho menor, ya que se trata de una constructora más pequeña. La compañía que preside Jordi Sumarroca, detenido el pasado verano por su presunta implicación en un caso de corrupción en Torredembarra (Tarragona), está pagando los escándalos que la han rodeado.

La constructora ha rebajado su previsión de facturación para este año a menos de la mitad, de 65 a 30 millones de euros, lo que no le permitirá cumplir con sus obligaciones de deuda, de 38 millones de euros. Para hacer frente a ello, vendió a finales de 2015 su filial Constraula a Sorigué, la misma que compró la filial de Comsa CLD, lo que le permitió firmar con la banca un acuerdo de refinanciación de la deuda, que asciende ahora a 25 millones.

La constructora Copisa, de la familia Cornadó, también se encuentra en un proceso de reducción de la deuda. Después de liquidar 128 millones con daciones en pago, cerró 2014 con un pasivo de 389 millones, de los que 70 vencían en 2015, pero no cumplió el calendario. Buena parte de su deuda pendiente vence en 2018.

FCC, un gigante con una deuda gigante

FCC, que ha pasado de las manos de las Koplowitz a las del multimillonario mexicano Carlos Slim, mantiene su sede social en Barcelona y algunas de las compañías del grupo también hicieron donaciones a CDC. Como Copisa, FCC participa en concesionarias como Aigües del Segarra Garrigues y la viaria Cedinsa, en la que también está el grupo Comsa.

Este gigante de la construcción en España tiene una deuda de más de 5.600 millones de euros, que Slim se ha propuesto reducir. La compañía ha iniciado este viernes una ampliación de capital por importe de 709 millones de euros, con el objetivo de reducir su pasivo hasta los 5.000 millones.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad