Jorge Miarnau, presidente de Comsa. ED

Los Miarnau se pillan los dedos con el tranvía de Murcia

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La filial de Comsa que gestiona el tranvía de Murcia, obligada a refinanciar la deuda y en guerra con el Ayuntamiento

Barcelona, 23 de julio de 2018 (04:55 CET)

Los Miarnau hace meses que tratan de vender el paquete de concesiones de Comsa. El grupo de infraestructuras tiene judicializada la batalla con Copcisa para desprenderse de Cedinsa, las carreteras catalanas que desbloquearían la transacción para el resto de concesiones. En la lista de urgencias está el tranvía de Murcia, un pozo de pérdidas para la firma.

Según consta en la cuentas presentadas al Registro Mercantil, la filial encargada de la gestión del ferrocarril tuvo que refinanciar el pasado mes de febrero una deuda de 126 millones de euros con la banca debido al incumplimiento de varios puntos recogidos en el contrato de financiación vigente.

A falta de conocer los resultados de 2017, la empresa presidida por Jorge Miarnau lamenta que los resultados previstos están lejos de la realidad por culpa de "diversos aspectos de índole jurídica, económica y administrativa". De hecho, fuentes municipales explican a Economía Digital que la compañía presiona al consistorio para ampliar la línea. "Es la única forma de que sea rentable", dicen.

Tras salvar la pelota de la banca y en búsqueda de los números negros, Comsa tiene provisionados más de 7 millones de euros por posibles pérdidas con el tranvía por si la situación no da un viraje.

No tiene pinta que el consistorio sea su principal aliado. Empresa y Ayuntamiento se enfrentaron en los juzgados el pasado mes de enero por la liquidación del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que el consistorio se negaba a satisfacer tal y como se había pactado. Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Murcia dio la razón a Comsa en el litigio.

Las concesiones de Comsa

La venta de las concesiones fue uno de los requisitos de la banca para refinanciar la deuda de Comsa hace dos años. Por el momento, ya traspasó al fondo Mirova la prisión de Mas d'Enric, los juzgados de Terrassa y La Bisbal de L'Empordà y la empresa de señalización del tramo de Alta Velocidad entre Albacete y Alicante.

Sin embargo, la venta tarda más de lo esperado por el conflicto que tiene abierto con la familia Carbonell --propietaria de Copcisa-- en la cúpula de Cedinsa. El pasado enero, Copcisa anunció su intención de ejecutar su opción de compra preferencial del paquete de Comsa. La intención, sumar el 44% de la propiedad y venderla a Meridiam –el mismo comprador con el que llegaron un acuerdo FCC y Copisa, también en el accionariado– con tal de pagar la deuda que acarrea con los bancos.

No obstante, Comsa tenía un preacuerdo con el fondo de inversión Mirova en el marco de una operación superior, que afectaba a otras concesiones de su red. Con el asalto, los Miarnau veían frustrada la transacción, exigida por las entidades en la última refinanciación del pasivo.

Así, tras intentar, en vano, comprar el paquete de FCC, boicoteó los trámites de los Carbonell para hacerse con sus acciones. Tal y como avanzó este medio, el pasado mes de marzo argumentó que el derecho preferencial había caducado al ser sólo de 60 días. 

“Sostienen que ya han pasado los dos meses que marcan los estatutos para ejecutar el derecho preferencial de compra”, explican otras voces. La respuesta de los Carbonell: enconar todavía más en conflicto. “Si no se ha ejecutado ha sido porque Comsa ha boicoteado la operación tanto como ha podido”, contestan.

 

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