Mar Raventós y Javier Pagès, presidenta y consejero delegado del grupo Codorníu Raventós. EFE

Los Raventós salvan Codorníu gracias al vino de La Rioja

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Codorníu enjuga las pérdidas registradas con el negocio del cava gracias a la filial Bodegas Bilbaínas, productora de los vinos Viña Pomal

Carles Huguet

Mar Raventós y Javier Pagès, presidenta y consejero delegado del grupo Codorníu Raventós. EFE

Barcelona, 18 de septiembre de 2017 (05:55 CET)

Codorníu es el segundo productor de cava mundial, pero ni así logra hacer rentable esta bebida, que vive una clara crisis de posicionamiento. La compañía de la familia Raventós ganó dinero en el último ejercicio disponible, como adelantó Economía Digital: 68.000 euros que sirvieron para dejar atrás las pérdidas de 5,4 millones del año anterior. No obstante, el retorno a los números negros no llegó de la mano de su producto estrella, el cava, sino gracias al vino de La Rioja que produce a través de la filial Bodegas Bilbaínas.

Las cuentas de la temporada 2015-2016 a las que ha tenido acceso Economía Digital muestran que el grupo es viable gracias a la sociedad domiciliada en La Rioja y productora de los caldos Viña Pomal, La Vicalanda y Viña Zaco. La compañía cotizada y participada en un 93% por Codorníu aportó a los números unos beneficios de 2,65 millones de euros.

Al resultado positivo también contribuyó la filial Legaris, productora de vinos en Ribera del Duero (Burgos), con unos beneficios de 379.000 euros y los vinos Raimat (Lleida), que sumaron 406.000 euros. El impulso definitivo llegó gracias a la actividad en Argentina, transformada en unas ganancias de 968.000 euros, y los viñedos del conglomerado en California (EEUU), que inyectaron 1,3 millones de euros.

Codorníu SA, que agrupa el negocio tradicional del cava y los servicios del grupo, pierde 5,6 millones

Sin embargo, la división vinícola no escondió las pérdidas de 5,6 millones de Codorníu SA, la empresa que engloba el negocio tradicional, las bodegas Nuviana y los servicios centrales. Los números rojos fueron el 273% superiores a los 1,5 millones del ejercicio 2014-2015.

El grupo es víctima del estancamiento del consumo del cava en España, su principal mercado con cerca de la mitad de las ventas. Como anunció el Consejo Regulador del Cava el pasado mes de abril, en 2016 se vendieron en el país 700.000 botellas menos que en 2015.

La compañía que preside Mar Raventós respondió a las pérdidas con dos grandes medidas. La primera, un expediente de regulación de empleo para 72 empleados, la mayoría prejubilados, sellado con los sindicatos el pasado junio. La segunda, abandonar la marca blanca y dejar de producir cava para otras compañías como Tesco y Sainsbury’s, dos de los supermercados más populares del Reino Unido.

En 2016, Codorníu facturó 235 millones, una cifra ligeramente superior a las del año anterior

La otra sociedad que lastró los resultados 2015-2016 de Codorníu fue Aveniu Brands, la empresa del conglomerado destinada a la distribución, la promoción y la importación del cava en Estados Unidos. Con unas pérdidas de 1 millón de euros, mejoró ostensiblemente los números rojos de 4,5 millones de un año atrás.

Mientras, el resto de filiales (tiene 14) prácticamente no influyeron en las cuentas a excepción del negocio británico, que sumó 300.000 euros, y la que agrupa los activos inmobiliarios, con unas ganancias de 402.000 euros.

La compañía dirigida por Javier Pagès facturó 235 millones de euros, una ligera mejora a los 233,5 millones del 2015. Además, también logró recortar sutilmente el gasto desde los 222,7 millones a 220,5 millones.

Falta de información en la auditoría

Sin embargo, las cuentas no están completas debido a que los auditores de Deloitte no tuvieron acceso a la totalidad de la información. En su informe, la empresa deja claro que para la interpretación de las cuentas no han podido acceder “al desglose por añadas de las existencias, el detalle del inmovilizado correspondiente a barricas y el desglose de la cifra de negocio por zona geográfica y actividad”.

Fuentes de la compañía respondieron a Economía Digital que se trata de una práctica “habitual” en el sector, pues la información es confidencial y estratégica.

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