De izquierda a derecha: Dimas Gimeno, Marta y Cristina Alvarez Guil y Florencio Lasaga en la Fundación Ramón Areces.
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Si prospera la demanda por la adopción, las hijas de Isidoro Álvarez tendrán que pagar a la Comunidad de Madrid 400 millones del impuesto de sucesiones

Economía Digital

De izquierda a derecha: Dimas Gimeno, Marta y Cristina Alvarez Guil y Florencio Lasaga en la Fundación Ramón Areces.

Madrid, 13 de febrero de 2019 (11:41 CET)

Queda poco para que comiencen los juicios entre las dos familias herederas de El Corte Inglés. Además de los 1.300 millones de la propiedad que legó Isidoro Álvarez y que se juegan su sobrino Dimas Gimeno y sus hijas, hay otro agente implicado: la Comunidad de Madrid.

La región dispone de apenas unos días para evitar que prescriba la posibilidad de reclamar una factura de al menos 400 millones de euros a las hijas del fallecido presidente, en caso de que el juez decante la balanza hacia los demandantes, según publica El Confidencial.

Se espera la resolución, que está prevista para el 27 de mayo, de una demanda sobre la presunta ilegalidad en la adopción de las hijas. La hermana de Isidoro Álvarez y madre del antiguo presidente del grupo, Dimas Gimeno, ha solicitado a Hacienda de la Comunidad de Madrid que, en el caso de ganar la sentencia contra sus sobrinas, se reclame el pago de los impuestos de sucesiones por el 14% del capital de El Corte Inglés.

Si prospera la demanda por la nulidad de la adopción, las hijas de Isidoro deberían abonar entre 400 y 500 millones de euros

Conforme al régimen fiscal de la Comunidad de Madrid, Marta y Cristina Álvarez Guil, herederas directas -y, de momento, vencedoras de la guerra familiar- solo pagaron el 1% por el 68,4% de Cartera de Valores IASA, propietaria a su vez del 21% del capital del grupo de grandes almacenes.

Esto se debe a que son descendientes en primer grado del patrimonio legado por su padre. El paquete fue valorado en 945,87 millones de euros, por lo que abonaron 9,45 millones, sin contabilizar edificios y participaciones en fondos de inversión.

Por el contrario, tanto Dimas Gimeno como María Álvarez y el otro hermano de Isidoro, César Álvarez, tuvieron que desembolsar 100 millones por un paquete que tenía un valor inicial de 315,2 millones y que recibieron el 31,6% de Cartera de Valores IASA, equivalente al 7% de El Corte Inglés.

Si prospera la demanda por la nulidad de la adopción, las hijas de Isidoro deberían tributar por la herencia con el mismo tipo impositivo que Dimas Jimeno, por lo que deberían abonar entre 400 y 500 millones.

Aplazar el pago de las obligaciones

Para que la Comunidad de Madrid pueda apuntarse ese potencial ingreso, la Consejería de Hacienda tiene que activar la interrupción de la prescripción, ya que expira el plazo 14 de marzo.

Se trata de una gran cantidad a abonar que no resulta sencilla. De hecho, en su caso Dimas Gimeno tuvo que alcanzar un acuerdo con el Ejecutivo de Madrid​ para aplazar el pago de sus obligaciones —40 millones por el 3% individual de El Corte Inglés— durante 10 años.

Posteriormente, negoció un crédito con Banco Santander para hacer frente a partir del quinto de la factura fiscal, por lo que ha tenido que hipotecar sus acciones del grupo de grandes almacenes.

Isidoro Álvarez adoptó en 2004 a Marta y Cristina, hijas de su esposa María José Guil, cuando ya eran mayores de edad, estaban casadas y tenían sus propios hijos.

La demanda contra la adopción alega que el apadrinamiento se hizo sin respetar la norma del momento, que impedía esa filiación si el adoptado había superado los 14 años de edad. Las hijas han recurrido la demanda al considerar que su tía no tiene potestad para presentar la reclamación al no ser hija de Isidoro.

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