El presidente de Mango Isak Andic (i) y el diseñador Wisharawish Akaransantisook. | EFE

La crisis turca pone en alerta al hombre más rico de Cataluña

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Mango, que tiene en Turquía su cuarto mercado, se enfrenta a un reto: utilizar la caída de los costes para compensar la pérdida del valor en las ventas

Barcelona, 14 de agosto de 2018 (04:55 CET)

La crisis que vive Turquía​ por el desplome de su moneda hace mella en los mercados financieros pero es un arma de doble filo en el textil. El país, que ha ido ganando peso como proveedor de moda en España en los últimos cinco años, amenaza ahora con lastrar el negocio internacional de Mango, que intentará girar la situación aprovechando la caída de los costes de producción. 

La cadena de ropa presidida por Isak Andic, el hombre más rico de Cataluña, ha apostado por el país otomano en los últimos años. Andik, precisamente de origen turco, recuperó a su hermano jubiliado y cofundador de Mango, Nahman, y lo colocó en 2016 al frente de la dirección de ventas del país, cargo que ejerce al mismo tiempo en España. 

De esta forma, se llevó a cabo una fuerte expansión internacional —Mango está presente en 111 países— que ha provocado que el 79% de sus ingresos lleguen desde fuera de nuestras fronteras y que Turquía sea uno de los cuarteles generales de la firma. Concretamente, de acuerdo a las cifras de 2016, es el cuarto mercado, tras EspañaFrancia y Rusia

Mango superó hace cinco años las 100 tiendas en Turquía

El centenar de tiendas en Turquía lo superó en 2013 y ahora son ya 116 establecimientos físicos, el 5% del total de la red (2.190 tiendas). Cuenta además con un almacén logístico mediante el cual procesa los artículos que le suministran 277 fábricas del país. 

No obstante, la depreciación de la lira  amenaza las previsiones de este año —la moneda ha perdido un 47% de su valor desde que arrancó 2018— y dibuja un escenario en el que el caerá el valor de las ventas que se producen en el país.

Fuentes cercanas a la cadena de ropa explican que “el proceso de depreciación de la lira turca no es algo novedoso”, debido a que ya que lleva años produciéndose por la elevada inflación y la fuerte dependencia de la financiación del exterior.

Del otro lado, quedan los aspectos positivos de la devaluación: la caída de los costes de producción y una mayor ventaja competitiva en las exportaciones. Ambos aspectos podrían contrarrestar el resto de condiciones adversas, teniendo en cuenta que, según añaden los mismos testimonios, “Mango tiene monitorizado el proceso para tenerlo bajo estricto control”. 

Los otros protagonistas: Inditex, H&M y C&A

La crisis turca modifica la hoja de ruta de otros actores del sector textil. El país es uno de los polos productivos de H&M, el gigante sueco de la distribución de moda, que tiene 66 proveedores, o C&A, que también tiene una red de distribución similar.

Inditex, principal distribuidor a escala mundial, es otro actor clave en el tablero de la crisis turca. Tiene allí uno de los 12 puntos dedicados a la la fabricación de sus prendas, lo que lleva al país a ser el tercer clúster de proveedores, después de China y España.

Las amenazas, de nuevo, se encuentran en la demanda interna. El buque insignia de Amancio Ortega tiene 223 tiendas en Turquía (103 tiendas abiertas solo el pasado año), país en el que más puntos abrió.

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