Mercadona no está sola en la lista de Sanidad y Consumo

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DISTRIBUCIÓN

Uno de los establecimientos Ikea en España

17 de agosto de 2012 (18:43 CET)

A pesar de que esta semana Mercadona ha reconocido la modificación de 11 productos de Deliplus, la sustitución y reformulación de artículos no es una práctica inusual en la gran distribución, cuna de las marcas propias. El Gobierno ha emitido varios avisos en lo que va de año sin que, por ahora, se hayan desencadenado alertas sanitarias. Sólo enmiendas legales.

De enero a julio, 438 artículos fueron apartados de los lineales a instancias del Instituto Nacional del Consumo. Las grandes cadenas alimentan una lista negra de referencias que han dejado de comercializarse por no cumplir al 100% la normativa de consumo vigente.

Ikea o Carrefour destacan por la transparencia con la que informan sobre los productos que han dejado de venderse. Facilitan datos concretos, los motivos, dónde acudir para la devolución o los efectos que podrían llegar a producirse si existe un aviso de Sanidad.

La competencia del gurú empresarial Juan Roig, la alemana Lidl, tampoco es ajena a los requerimientos del Ministerio de Sanidad y ha sido obligada a retirar de forma provisional o definitiva parte de su género. La transparencia también es ópitma en este caso, según la asociaciación de consumidores Facua.

Mercadona opta por personalizar la información y, aunque ofrece explicaciones detalladas a los clientes que las requieran en las tiendas, pocas veces facilita directamente y con caracter general detalles sobre las sustituciones. En los casos más extremos, se apoya en los fabricantes.

Más productos 'dudosos'


Tanto es así que el caso Deliplus ha pasado desapercibido para el gran público hasta que Economía Digital avanzó las dudas legales sobre la fórmula química de 11 productos. Aunque el riesgo sanitario está descartado, Mercadona sustituyó los cosméticos con discreción. Este, además, no ha sido el único encontronazo de la compañía valenciana con Consumo este año.

Entre los últimos ejemplos más recientes destaca la comida para mascotas Compy, fabricada por el interproveedor de Mercadona, Tunaliment. Después de que seis consumidores alertaran de que sus perros habían sufrido problemas renales tras la ingesta de este producto, la cadena de supermercados decidió retirarlo inmediatamente de los 190 centros en los que se comercializaba.

Según Tunaliment, que tuvo que enviar un comunicado alertando de las causas, la anomalía detectada era una dosis demasiado elevada de vitamina D que podría provocar “trastornos urinarios”, por lo que lamentaba el problema y pedía disculpas a los afectados.

Asimismo, el pasado abril Carrefour retiraba la cerveza Abadía “como medida de precaución”. La bebida no presentaba en el etiquetado la posible presencia de sulfitos, un aditivo que podía provocar alguna patología en los clientes alérgicos.

Muebles en mal estado

Tan sólo un mes mas tarde, la compañía francesa cesaba también la venta de una tumbona de tela. La base de metal que la sujeta “no estaba correctamente anclada”, según apuntan desde Carrefour.

Pero en el mobiliario, por su amplio catálago, la compañía que procede a más retiradas es Ikea. El fabricante sueco de muebles y complementos de decoración ha dejado de comercializar algunos de sus productos “por razones de seguridad”. Entre la serie de referencias que recientemente ha modificado se encuentra el sistema de iluminación de rieles Ikea 365 Sända, la puerta corredera de espejo Elga Fenstad y la tienda plegable para niños Busa.

Los alemanes tampoco escapan a los controles españoles. La cadena de supermercados Lidl, en diciembre del año pasado, alertaba de los peligros del trampolín con red de seguridad de la marca Crivit Sports al comprobar que podía romperse en circunstancias inadecuadas por lo que recomendaba al consumidor la devolución y "que no siga utilizando este modelo".
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