Muere el empresario que dio empleo y vistió a media España

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El presidente de El Corte Inglés durante los últimos 25 años, Isidoro Álvarez, fallece de una insuficiencia respiratoria y deja como sucesor a su sobrino Dimas Gimeno

 Álvarez, en la última comparecencia pública

14 de septiembre de 2014 (19:29 CET)

Isidoro Álvarez, el hombre que convirtió una cadena de almacenes en un gigante comercial con 97.000 empleados, falleció este domingo en Madrid, víctima de una insuficiencia respiratoria. Álvarez había sido ingresado en el hospital Puerta del Hierro en Madrid el miércoles pasado, cuando murió Emilio Botín. Ambos, de la misma edad (79 años), dejaron atada la sucesión de sus respectivos imperios.

Nacido en Borondes (Asturias) y trabajador de la empresa desde los 18 años, Álvarez recibió en 1989 la presidencia de El Corte Inglés tras la muerte de su tío y fundador de la compañía, Ramón Areces. La historia se repite y todo apunta a que la presidencia recaerá en manos de su sobrino Dimas Gimeno, que había sido nombrado director general el año pasado para allanar el terreno de la sucesión.

El arquitecto de la expansión

Álvarez transformó una cadena de almacenes en un gigante comercial que incluye supermercados e hipermercados, agencias de viajes, seguros y servicios informáticos para empresas. Supo expandir y diversificar el negocio hasta convertirlo en la principal marca de distribución de España.

Discreto y normalmente alejado de los focos, se dejaba fotografiar cada año en la junta de accionistas de la empresa, donde se le vio por última vez el 31 de agosto.

En España, cosechó grandes éxitos con la diversificación de las líneas de negocio con nuevas cadenas y empresas como Hipercor, Supercor, Opencor, Sfera, Telecor, Óptica 2000, Viajes el Corte Inglés e Informática El Corte Inglés, que ofrece servicios a empresas e instituciones de gobierno. En 1995, aprovechó la crisis de Galerías Preciados para engullir al que había sido su principal competidor.

Pero sus planes de internacionalización nunca estuvieron a las alturas de sus ambiciones. Falló la incursión en Estados Unidos en 1983, con la adquisición de la cadena de almacenes The Harris Company, que fue vendida en 1998 tras varios años de pérdidas continuadas. Después del experimento, Álvarez actuó con mayor cautela fuera de las fronteras y tan sólo abrió dos almacenes en Portugal y páginas de venta por Internet en Holanda, Inglaterra e Irlanda.

El envejecimiento del modelo


Álcanzó la cumbre en 2007, el año previo a la crisis, mediante una facturación de 18.000 millones de euros y un beneficio récord de 747 millones de euros. Pero la drástica caída de consumo y el surgimiento de nuevos modelos de negocio comenzaron a pasar factura a la compañía.

Los consumidores jóvenes comenzaron a decantarse hacia una oferta más renovada y fresca como la de Inditex y las cadenas con marcas blancas y precios ajustados como Mercadona también comenzaron a dañar la facturación de los supermercados, que debieron ajustar los precios. Además, continuó la expansión a pesar de la caída del consumo, una inacción que lo llevó a elevar la deuda hasta los 5.000 millones de euros. El modelo empresarial hasta entonces intocable, comenzó a ser cuestionado y desde la propia empresa.

Conservador y reacio a los cambios drásticos, Álvarez quiso navegar en la turbulencia sin cerrar los centros deficitarios, sin vender activos inmobiliarios y sin ejecutar reducciones drásticas de plantilla, tal como recomendaban algunos de sus colaboradores. Para el presidente, que tenía un punto paternalista según sus allegados, ser el principal empleador del sector privado, con 97.000 profesionales en nómina, era un estandarte del que se sentía orgulloso y al cual nunca quiso renunciar.

Los últimos cambios

En los últimos dos años comenzó a preparar el relevo y colocó a su sobrino Dimas Gimeno como director general. Con 39 años, Gimeno es toda una novedad en una cúpula directiva veterana a la que también ha entrado este año Manuel Pizarro, expresidente de Endesa, como adjunto a la presidencia. Pizarro ha llegado a poner orden en las cuentas. La compañía ha reestructurado líneas de negocio y ha refinanciado la deuda.

El viraje parece comenzar a dar resultados. Este año, la compañía aumentó su beneficio por primera vez desde la crisis un 6% hasta los 174 millones de euros.
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