El presidente ejecutivo del grupo de moda y fragancias Puig, Marc Puig, durante la presentación de los resultados económicos de 2018.  EFE/Toni Albir

Puig cierra su primera gran compra en su camino a los 3.000 millones

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El grup de perfumería catalán, cansado de operar bajo el formato de licencias, adquiere Charlotte Tilbury y ya factura 2.200 millones de euros

C.H.

El presidente ejecutivo del grupo de moda y fragancias Puig, Marc Puig, durante la presentación de los resultados económicos de 2018. EFE/Toni Albir

Barcelona, 05 de junio de 2020 (04:55 CET)

Puig cerró este jueves la compra la firma británica de maquillaje Charlotte Tilbury. Ambas compañías oficializaron el compromiso en un comunicado conjunto por una transacción que se valora en 900 millones de euros. La firma catalana se hará con la mayoría del capital mientras que la fundadora de la empresa inglesa y el banco de inversión BDT Capital Partner se quedarán con un porcentaje minoritario del capital.

La empresa dirigida por Marc Puig se hace así con la firma británica y prosigue con su estrategia de crecimiento a través de la propia compañía y no mediante licencias de terceros, tal y como explicaba su consejero delegado hace ya un año. "Esta adquisición es clave en nuestro objetivo para desarrollar un sólido negocio de maquillaje y cuidado de la piel”, explicó Marc Puig. 

Así, la compañía pisa el acelerador en su camino para alcanzar los 3.000 millones de facturación en 2025, una cifra subrayada en varias ocasiones por el dirigente catalán. En 2019, la compañía cerró el año con unas ventas de 2.029 millones --1.933 millones en 2018-- y unos beneficios de 226 millones de euros --242 millones en 2018--.

A este ritmo parece difícil alcanzar los 3.000 millones. Sin embargo, con la adquisición, Puig añade de una tacada los alrededor de 160 millones de facturación de Carlotte Tilbury, por lo que la suma --a expensas de los efectos de la unión-- ya rondaría los 2.200 millones de euros.

Queda por ver, eso sí, como afectará el coronavirus a Puig en particular y al sector de la perfumería en general, muy ligado a la vida social de sus consumidores. El golpe puede convertir el objetivo en misión imposible, por lo menos en los plazos marcados.

Con Charlotte Tilbury, Puig gana independencia frente al comercio físico. La británica es una marca especialmente cotizada entre el público de menos edad y nativa en el mundo digital, por lo que grandes empresas de la moda y la cosmética, como L'OrealEstée Lauder y la japonesa Shiseido se habían fijado en ella como una oportunidad para crecer, informó Bloomberg. La marca española se ha adelantado a todas ellas.

En la presentación de los resultados de 2018, Puig ya avisó que la inversión en moda y cosmética serían dos de los caminos que la empresa recorrería. "Nuestro horizonte temporal es la próxima generación de la familia, y esto muchas veces no cuadra con los planes de negocio de las licencias", justificó el directivo. Apostar por las enseñas propias "es más atractivo", pues cuentas con mayor perspectiva y capacidad de decisión. 

Por el momento, las adquisiciones se habían producido en países emergentes --"el futuro", según Marc Puig--. Son ejemplos la colombiana Loto del Sur, la india Kama Ayurveda y la brasileña Granado. Hasta ahora con una participación minoritaria, los compromisos adquiridos la obligan a hacerse con un paquete mayoritario en los próximos ejercicios.

¿Qué es Charlotte Tilbury?

Charlotte Tilbury es una empresa de maquillaje creada en 2013 por la maquilladora homónima, criada en Ibiza. La firma tiene un fuerte arraigo entre el público más joven al ser nativa digital y en 2018 facturó alrededor de 160 millones de euros.

Su fundadora desarrolló su carrera en empresas de producción editorial de belleza, desfiles de moda, alta costura y alfombras rojas, tiempo durante el cual desarrolló productos para las casas de lujo de mayor reconocimiento de todo el mundo. 

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